Este fin de semana mis madre se fue a Querétaro aprovechando el puente, y siendo que mi padre ya llevaba tiempo allá me quedé sola en casa.
Antes de irse, me indicó la manera de hacer cosas sencillas para cocinar, en dónde y cómo comprar pescado, e instrucciones básicas de la casa. No es mi primer temporada sola en casa, pero conozco lo bastante bien a mi madre para saber que me lo decía pensando en que eran indicaciones para cuando viviera sola.
-Pórtate bien. Cuida la casa.
Tengo mis principios bastante bien establecidos, soy consciente de las cosas que debo hacer, y debido a mi reciente mala salud, he descubierto que puedo incluso llegar a ser disciplinada; así que romper las reglas es algo que hago a sabiendas de mis razones (que pueden no llegar a ser buenas, pero también estoy consciente de esto) y consecuencias.
Aunque las cosas que hice este fin de semana violan las ~reglas de la casa~, recordemos que las ~reglas de mi casa~ pueden llegar a ser tan absurdas como un "no te pares cerca de la ventana en la noche con la luz prendida" (esto, lamentablemente, no es un ejemplo que me haya sacado de la manga).
De lo único que me arrepiento es del viernes, y vivirá en mi misándrica consciencia hasta que pueda hacer uso de un mecanismo de defensa freudiano o algo así para superarlo. Por lo que no hablaremos de ello.
Tras la estresante situación del día anterior, el sábado creí conveniente aprovechar el día en disfrutar de mi propia compañía, en realmente gozar la experiencia de estar sola. Y debo decir que logré el cometido.
Aún cuando mi madre está convencida de que mi única alergia son las tareas domésticas, debo puntualizar que de hecho encuentro mucha relajación en hacerlas; no hay nada como tomar el tiempo haciendo del hogar más habitable y ver como las cosas quedan limpias y ordenadas, (además de hacerme sentir como si hubiera hecho algo productivo), así que disfruté el día desde alzar mi cuarto y lavar la ropa hasta recordar que cocinar es de hecho muy agradable, ir a comprar los ingredientes y sentarme a ver Gravity Falls y Adventure Time además de hacer fotos estúpidas con un coordinado que quise hacer nomás porque sí.
Terminando el día leyendo mangas de romances adultos gays, obviamente (simplemente no me puedo sentir relacionada con los personajes que están en la prepa o secundaria y usan uniformes y se preocupan por el futuro de una manera diferente a la mía. Me siento vieja de pensar que esas cosas las veo lejos D:) tomando una copa de vino (inusual, pero quise intentar algo diferente).
Nunca descubriremos por qué pongo caras tan asesinas cuando intento posar. O porque pongo cara de hippie mariguano cuando me toman fotos para credenciales.
Mientras más lo pienso más me doy cuenta de que de verdad soy muy teatrera. A lo mejor y me equivoqué de carrera D:
El día siguiente era la fiesta de cumpleaños de mi sobrina, pero como ya tenía planeado salir con Mapache, con la pena fusioné las salidas (la vergonzosa idea de llegar con la familia de mi hermana y que todos comenzaran con sus cosas de "se consiguió noooovioooo", sólo asumiendo que un hombre + una mujer = noviazgo, no importa quién).
Combinaba con mi sobrina :D
También conocido como "el día en que rompí las medias que más me gustaban" ;________;
Resultó ser una tarde bastante agradable; comimos los platos que quisimos, vimos a los niños ser todos aguados y no cantar nada de "mañanitas" ni "dale y dale" a la piñata. Obvia e inevitablemente todos simplemente asumieron lo que quisieron, pero por lo menos no se comportaron como unos estúpidos como unos estúpidos (resulta que al final no iba tachado) y se dieron cuenta de que ya no tengo doce años y que ya puedo escoger mis compañías sola. (Aún me molesta el hecho de que no crean en la amistad entre un hombre y una mujer, pero a estas alturas me conformaré con lo poco menos cerrados de mente que puedan llegar a ser)
Gastamos el dinero que normalmente usaríamos en café y postres en puros taxis porque el salón estaba hasta donde da vuelta el aire, pero nos divertimos haciendo realmente no sé qué. Y aunque eran ya las doce de la noche, pude invitarlo a entrar a la casa, sentarnos en la sala, y darme cuenta de que había pasado ya bastante tiempo desde que la última vez que entró. Nos miramos en silencio mientras recordaba un día de invierno sentados en el sillón frente a la chimenea encendida con gasolina, con Gladyss peleando con él mientras me abrazaba y yo sólo trataba de concentrarme en jugar el videojuego en la televisión. Pensé en que quería tener más momentos con él, hacer más cosas, y repetir algunas que dejamos olvidadas. También pensé en cómo me gustaría haber podido rescatar aquel vínculo que teníamos los tres.
Todavía tengo que pensar en muchas cosas. Cosas que francamente pude haber evitado pensar, pero ahora que el pensamiento está allí, debo hacerle algo.
Analizarlo, comprenderlo.
Y decidir.






