domingo, 14 de octubre de 2012

"No tengo amigos" y conciertos de jazz

-Tus amigos siempre te han de decir que te ves bien bonita.-dijo, y escuché en su voz un deje de recelo.
-No tengo amigos.-Respondí sonriendo y seguí comiendo.
En su cara hubo una mueca de alivio y amargura.

-¿Vas a salir hoy?
-No.
-¿Y eso?
Reí y desvié la mirada.
-No tengo amigos.
Dejamos el tema.

-¿Qué pues, vamos al evento de mañana? ¿O vas a ir con alguien más?
-No tengo a nadie más con quien ir, madre.-dije mientras reía- Pero no se agüite yo aprecio mucho su compañía.
Ambas reímos.

-¿Por qué no fuiste a lo de los cómics hoy?
La pregunta era sorprendentemente seria, así que tuve miedo de responder.
-No tengo amigos.
Normalmente no le importaría. A nadie en la familia le interesa la vida que tengas fuera de su relación con ellos. A mi familia normalmente no le importa si tengo o no amigos.
-¿Por qué ya no tienes amigos?
Su voz trataba de ser amigable, pero su cara era seria, y sus ojos se llenaban de lágrimas.
Me di cuenta de que finalmente ella había notado que su hija se había quedado sola. Y através de ella, noté que yo me había quedado sola.
Encogí los hombros.
-Pero si fuiste el año pasado, ¿no? ¿Con quién fuiste?
-Mei.
Calló un poco.
-¿Y Gladyss?
Callé.

Se ha convertido en la misma cantata.
Pasa el tiempo y mi respuesta es la misma. Me da un poco de pena que ambos, mis padres y mi hermana piensen que les miento; creo que peor aún, me da pena que me vean tan patética.

No me siento mal, y en eso soy bastante honesta.
Sólo es un poco aburrido.
Muy aburrido.
Bastante aburrido.

Me aburre vivir: ¿no es eso un asco? Siempre creí que las personas en esta situación eran tristísimas. Necesitar de otra persona para encontrar sentido a tu vida es algo que no va a resolver nada, porque tu vida debe tener sentido por y para ti, no en dependencia de terceros.
Mi último terapeuta discordó conmigo, diciendo que era normal desear estar acompañado y tener relaciones significativas y fructíferas.
¡Pero qué injusto es eso! ¿Por qué no me puedo bastar yo misma para ser feliz? ¿Por qué tengo que necesitar de amigos? ¿Por qué necesito conversar?

No estudio. No trabajo. No tengo amigos. No hago nada. ¿Cómo es que estoy viviendo así?

Lo noté la semana pasada. Siempre espero con ansias los viernes porque es el único día que Rodrigo tiene tiempo para verme, pero esa semana saldría de viaje con su grupo a tocar en el Cervantino, así que realmente no había nada qué esperar al final de la semana.

Consciente asegún de esto, me apoyé del hecho de que el Festival Revueltas está comenzando para hacer algo al respecto y despejarme un poco. (Aunque lamentablemente me hizo realizar el hecho de que verdaderamente no tengo a nadie a quién llamar para salir a ningún lado. Y que mi amiga de toda la vida me mandó a la mierda por razones mágicas que sólo los unicornios entienden)



 
 Concierto de la Big Band de Oaxaca.
Me hicieron pensar que no soy realmente mala en lo que hago, que la verdad uno apesta más de lo que se divierte, y que no valió mis cuarenta pesos. Fui sola pero me alegré de salir de la casa aunque me topara con Armando.



 
Concierto de Ana Jopek. Uuuuuups. Fotos borrosas por pulso de borracho~. Fue una buena propuesta musical, me engañaron diciéndome que era jazz, sin embargo fue entretenido y diferente. Mamá me acompañó y casi se quedó dormida. Se me perdieron las llaves de la casa y tuvimos que ir a casa de mi hermana a que nos prestara su copia. Nos dejó afuera esperando 20 minutos: llegamos a casa hasta las 11 de la noche.



 
No importa cuánto lo intentamos, Rodrigo y yo no pudimos sacar una buena foto. Así de malos somos. Este fue un concierto de jazz de un trío de egresados de música; nos dio montones de ideas para sobrevivir sin Magallanes, dado que, apesar de que supuestamente todas las piezas eran compuestas por el baterista, su desempeño dejaba mucho qué desear (además de que se veía muy poco conectado con sus compañeros) y casi todas las canciones se sostenían del bajista (un bajista súper chingonsísimo a un nivel no sólo técnico y rítmico sino armónico) y el pianista. Lamentablemente ese día me encontré con mi ex-maestro de piano (una de las peores personas que he tenido el gusto de conocer) en la presentación, así que tuvimos que estar de bajo perfil, porque seguro me iba a escupir en la cara si me veía y de "perra estúpida" no me iba a bajar (probablemente ya me dice así, pero por lo menos no me lo dice en mi cara ^^u)


 ¡Pero está bien!
De lo único que realmente me arrepiento es



 
 
...DE QUE NADIE ME HAYA DICHO QUE WALLANDER EXISTÍA Y ERA EL LUGAR MÁS MARAVILLOSO.

[Nueva meta: tocar jazz en Wallander.]

domingo, 7 de octubre de 2012

Como pasar los días

Si algo he aprendido estos días es que está uno bien pendejo.

Bueno, yo.

Este tiempo ha sido la mitad del día tedioso, frustrante y de mucha preocupación y la otra mitad de relajarse, reír y concentrarse en una sola cosa.

Conseguir el préstamo para la casa ha sido una odisea que nos ha estresado a todos, y por otra parte mi revalidación de materias está pendiendo de un caprichoso hilo por eventos que personalmente considero adultos ahogándose en vasos de agua llenos de burocracia.

¿Qué diablos es un kiosko de pago? ¿Dónde está la oficina de legalización de documentos? ¿Cómo se hace un oficio de solicitud?

Mientras andaba como niña perdida buscando las dos primeras, sólo pensaba en el pinche inútil adulto que soy ahora mismo. Sé que 20 años no son tantos, pero estos días sólo me han reafirmado la idea de que necesito aprender un montón de cosas de adultos, y ahora que aprenderlas en otra ciudad... Me consuela saber que por lo menos estoy en cero en las dos.


 

Mamá tiene un humor bien jodidamente menopáusico: desde que tenía 13 años no la veía así. El otro día me gritó porque le dije que sabía hacer pescado empapelado y explotó diciendo que no tenía por qué reclamarle que yo aprendía las cosas por mi cuenta y que ella no me enseñaba nada, que de seguro ya me sentía muy independiente y que si seguía así de engreída no iba a llegar a ningún lado. Lo peor del caso es que yo le había dicho "quisiera aprender a empanizar" cuando comenzó a ladrar. Pero está bien, comprendo que soy la única hija que le queda y ahora se va a ir y ella se va a quedar encerrada en casa con su "horrible" esposo: es su tsundere manera de decirme que me ama.

Papá tiene unos nervios que en cualquier momento se desmorona. Aquel asunto de las letras pequeñas del contrato de la casa no lo ha dejado dormir en toda la semana, y mi asunto con los papeles no lo ha dejado nada mejor.

No quiero estar en casa, así que amo los martes, jueves y viernes. Todos los días voy a clases de pintura a las cuatro, lo que me brinda una perfecta oportunidad para salir corriendo después de la hora de la comida si a mi madre se le ocurre explotar; y los martes y jueves voy a clases de francés justo después, lo que me garantiza salir de la casa hasta las diez de la noche y sólo llegar a cenar y dormir: creo que estar en Diseño Gráfico me dejó con la costumbre de tener las tardes ocupadas y pasar poco tiempo peleando con la familia.

 

Aunque la estresante espera suena -y es- venenosa, he sabido disfrutar estos días con cada pequeña cosa. Lo encuentro en los relajantes caminos en el autobús escuchando Adultchild, en como las vueltas corriendo en la mañana se vuelan tan rápido cuando mi imaginación vuela, en esas repentinas ideas de textos y cuentos que se me vienen a la mente que logro anotar; los estallidos de risas en las clases de francés, la suave atención del maestro, la tranquila y armoniosa compañía de las demás chicas, caminar en la noche hasta la parada del autobús, ese amor por los detalles que no puedo hacer en la pintura porque no tengo pinceles delgados, escuchar a la chica de Salamanca esperando a su padrastro, la alegría de ver que Adi ha mandado algún correo, poder hablar de cualquier cosa con Rodrigo, relajarme y sonreír cuando hablo con Mapache.


 



Hace mucho que no usaba el Love Nadia ; v ;~


 
 
Por fin terminé mi primer cuadro al óleo~! Y tengo una amiguita con quien salir.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Hablar con la gente I


-¿Te gusta el anime?
Me caga esa pregunta. Hasta preguntar dónde compraste los zapatos es un inicio de conversación más agradable.
-Si. Dije, resignada a decirle "¿Sabes? Hay más cosas en mi vida que ver anime. De hecho, no he visto anime desde hace tiempo".
-¿Vas a ir al Antares?
Peor todavía. ¿No podía preguntarme otra cosa? ¿Has leído "tal" manga? ¿Has visto "x" serie?
-No lo sé. Me habían invitado a tocar, pero no sé qué pasó con eso.
Un auto se detuvo en doble fila. El hombre que lo conducía no se veía muy agradable.
-¡Me tengo que ir!-dijo la chica, deseosa de continuar la plática- ¡Pero mañana me dices qué es lo que tocas!
Y se fue, en un carro blanco con una enorme estampa de Peña Nieto en el vidrio de atrás.


No todos los sábados de septiembre tenían un clima tan agradable, o por lo menos así lo pensé en ese momento.
Lo miraba a la cara y veía al mismo niño de trece años. ¿Estaría él mirando a la misma niña, también?
-Siempre recordaré el día de mi cumpleaños- dijo sin aviso pero sin sorpresa- que me hiciste un pastel y todos fuimos a comerlo a casa de Milton.
Asentí sonrojada y desviando la mirada.
-Eran buenos días- prosiguió- Todos juntos.
Fueron tres años de alegrías, gritos, risas y estupideces resumidos en una sonrisa y una frase.
-Sí. Eran buenos días.


-Quisiera poder hablar contigo de algo que nos emocionara y nos mantuviera en la plática durante largo tiempo. Ahora que veo algunas de tus publicaciones de repente me encuentro dándome cuenta de lo agradable que me es saber de ti.
-Wow, eso es tierno. Hace algunos años hubiera hecho así ">///>"
-¿Y ahora? ¿Qué tanto has cambiado?
-Ahora prefiero no hacer caritas comprometedoras. Son una pequeña perdición.
-¡Pero qué sensato!
-¿Verdad? Eso te lo aprendí a ti.
-¡Qué halago! Me alegra saber que algo te he dejado~
-Eso y el gusto por los waffles. A veces me acuerdo de ti y lo mucho que has cambiado. O de lo mucho que  me parece que has cambiado.
-¡A mi siguen sin gustarme los waffles! Tal vez sólo no he probado unos que sean de veras buenos... ¿Te acuerdas de mí y luego comparas mis cambios? Es un buen ejercicio, sería interesante comparar las respuestas de ambas percepciones en una misma situación.
-Uhh, eres platonista~ Sí que te gustan los waffles, pero solamente los ideales, los que viven en el Mundo de lasIdeas. Los waffles de este mundo son apenas la sombra de una sombra de esos maravillosos waffles primigenios.
-Tienes la boca llena de razón.
-Con razón a la gente no le gusta discutir conmigo. Han de creer que soy maleducado por hablar con la boca llena.
-¡Eso explica muchas cosas! A la gente no le gusta discutir con la gente que habla con la boca llena, y menos si está llena de razón.

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Esto es lo que haces con la casa sola?

Este fin de semana mis madre se fue a Querétaro aprovechando el puente, y siendo que mi padre ya llevaba tiempo allá me quedé sola en casa.
Antes de irse, me indicó la manera de hacer cosas sencillas para cocinar, en dónde y cómo comprar pescado,  e instrucciones básicas de la casa. No es mi primer temporada sola en casa, pero conozco lo bastante bien a mi madre para saber que me lo decía pensando en que eran indicaciones para cuando viviera sola.

-Pórtate bien. Cuida la casa.

Tengo mis principios bastante bien establecidos, soy consciente de las cosas que debo hacer, y debido a mi reciente mala salud, he descubierto que puedo incluso llegar a ser disciplinada; así que romper las reglas es algo que hago a sabiendas de mis razones (que pueden no llegar a ser buenas, pero también estoy consciente de esto) y consecuencias.

Aunque las cosas que hice este fin de semana violan las ~reglas de la casa~, recordemos que las ~reglas de mi casa~ pueden llegar a ser tan absurdas como un "no te pares cerca de la ventana en la noche con la luz prendida" (esto, lamentablemente, no es un ejemplo que me haya sacado de la manga).

De lo único que me arrepiento es del viernes, y vivirá en mi misándrica consciencia hasta que pueda hacer uso de un mecanismo de defensa freudiano o algo así para superarlo. Por lo que no hablaremos de ello.

Tras la estresante situación del día anterior, el sábado creí conveniente aprovechar el día en disfrutar de mi propia compañía, en realmente gozar la experiencia de estar sola. Y debo decir que logré el cometido.
Aún cuando mi madre está convencida de que mi única alergia son las tareas domésticas, debo puntualizar que de hecho encuentro mucha relajación en hacerlas; no hay nada como tomar el tiempo haciendo del hogar más habitable y ver como las cosas quedan limpias y ordenadas, (además de hacerme sentir como si hubiera hecho algo productivo), así que disfruté el día desde alzar mi cuarto y lavar la ropa hasta recordar que cocinar es de hecho muy agradable, ir a comprar los ingredientes y sentarme a ver Gravity Falls y Adventure Time además de hacer fotos estúpidas con un coordinado que quise hacer nomás porque sí.
Terminando el día leyendo mangas de romances adultos gays, obviamente (simplemente no me puedo sentir relacionada con los personajes que están en la prepa o secundaria y usan uniformes y se preocupan por el futuro de una manera diferente a la mía. Me siento vieja de pensar que esas cosas las veo lejos D:) tomando una copa de vino (inusual, pero quise intentar algo diferente).


Nunca descubriremos por qué pongo caras tan asesinas cuando intento posar. O porque pongo cara de hippie mariguano cuando me toman fotos para credenciales.


Mientras más lo pienso más me doy cuenta de que de verdad soy muy teatrera. A lo mejor y me equivoqué de carrera D:

El día siguiente era la fiesta de cumpleaños de mi sobrina, pero como ya tenía planeado salir con Mapache, con la pena fusioné las salidas (la vergonzosa idea de llegar con la familia de mi hermana y que todos comenzaran con sus cosas de "se consiguió noooovioooo", sólo asumiendo que un hombre + una mujer = noviazgo, no importa quién).

Combinaba con mi sobrina :D

También conocido como "el día en que rompí las medias que más me gustaban" ;________;

Resultó ser una tarde bastante agradable; comimos los platos que quisimos, vimos a los niños ser todos aguados y no cantar nada de "mañanitas" ni "dale y dale" a la piñata. Obvia e inevitablemente todos simplemente asumieron lo que quisieron, pero por lo menos no se comportaron como unos estúpidos como unos estúpidos (resulta que al final no iba tachado) y se dieron cuenta de que ya no tengo doce años y que ya puedo escoger mis compañías sola. (Aún me molesta el hecho de que no crean en la amistad entre un hombre y una mujer, pero a estas alturas me conformaré con lo poco menos cerrados de mente que puedan llegar a ser)

Gastamos el dinero que normalmente usaríamos en café y postres en puros taxis porque el salón estaba hasta donde da vuelta el aire, pero nos divertimos haciendo realmente no sé qué. Y aunque eran ya las doce de la noche, pude invitarlo a entrar a la casa, sentarnos en la sala, y darme cuenta de que había pasado ya bastante tiempo desde que la última vez que entró. Nos miramos en silencio mientras recordaba un día de invierno sentados en el sillón frente a la chimenea encendida con gasolina, con Gladyss peleando con él mientras me abrazaba y yo sólo trataba de concentrarme en jugar el videojuego en la televisión. Pensé en que quería tener más momentos con él, hacer más cosas, y repetir algunas que dejamos olvidadas. También pensé en cómo me gustaría haber podido rescatar aquel vínculo que teníamos los tres.

Todavía tengo que pensar en muchas cosas. Cosas que francamente pude haber evitado pensar, pero ahora que el pensamiento está allí, debo hacerle algo.
Analizarlo, comprenderlo.
Y decidir.



sábado, 8 de septiembre de 2012

"¿Por qué no eres una loli de esas que cargan paraguas?"



Estoy soñando mucho que me voy.
Pensé al despertar. Día tras día la misma cantata; no se trataba de la partida o de la vida allá, a dónde sea que fuese, sino de mi incertidumbre a hacer planes a futuros porque yo ya no estaría en ese lugar.
Me voy a ir. Tal vez pronto, tal vez no. Quizás sea algún lugar muy lejos. Quizás sólo esté muriendo.
Miro el techo y doy vueltas en la cama.
¿Por qué habría de irme?
Estoy a gusto en mi casa, estoy estudiando la carrera que me gusta, me va bien, conozco personas con las que puedo convivir.
¿Por qué?
Mientras volteo los ojos, confundida, pienso que a final de cuentas, si no tenía razones para dejarme caer en el limbo del no saber de despedirme, no tenía por qué hacerlo.
Pensé, como siempre hago para calmar todos los mensajes de mi subconsciente, que eran sólo sueños, aunque todos los demás eventualmente hayan probado ser más que eso.


Los primeros días de todo el revuelo, me encerré en la casa sin saber qué hacer. No podía salir con nadie porque no sabía que iba a pasar al día siguiente, qué es lo que iba a estar haciendo, a qué lugar tendría que viajar, qué papeles tendría que buscar, cuánto dinero tendría que guardar...

En algún momento en el que me hice de un remedo de senda, me di cuenta de que me habían pasado situaciones esencialmente iguales a las de mis sueños de hacía un año. Faltaba un sueño más, pero no lograba (logro) recordarlo.

Aún ahora las cosas no están del todo estables, pero por lo menos estoy segura de que me iré, que es lo único que me tenía en la frustración, así que en algún lugar de mi fantasioso cerebro concebí la idea de que pasaría mis días saliendo con mis amigos: estrecharíamos lazos y formaríamos una relación significativa y suficientemente funcional para continuar con el contacto a pesar de la distancia, viviendo una ilusión eriksoniana de la resolución de la crisis de la soledad. A su vez, terminaría otras relaciones, ciclos, o incluso iniciaría y terminarían en este tiempo.

Patéticamente me di cuenta de que mis relaciones sociales no son las mejores, y de que la verdad era que nadie sabía que me iba a ir. Finalmente me tomé el tiempo de decirle a las personas más cercanas en este último año, y aunque poco, comencé a salir. (Aunque desafortunadamente algunas de esas salidas han tenido que ser a misas de defunción, velatorios y entierros..)

Ando que parezco adolescente alborotado porque Rodrigo sólo puede salir conmigo los viernes, así que ese día agarro mis mejores trapos, puesto que es un día especial~!

El viernes pasado intentamos ir a ver a la orquesta, pero cuando nos salieron con la gata de que era en otro lado y llegamos ya estaba a reventar y no nos dejaron pasar, por lo que decidimos caminar hasta que las ideas sobre qué hacer nos llovieran.

Resulta que sólo llovió.

"En estos momentos me gustaría saber por qué no eres una loli de esas que cargan paraguas..."

Bueno, es que Papá Profeta me ha enseñado que los hombres bien hombres no usan paraguas.

Pero eres una mujer...

Terminamos mojando las sillas en un restaurant hindú, tomando café, comiendo rollos fritos y hablando de alguna cosa extraña por la cual nos habrán juzgado de pervertidos raros en las demás mesas.

Simplemente eso de posar me da mucha vergüenza. A final de cuentas sólo puedo terminar haciendo estupideces...
(Jsk/headbow: White Kitty
Bolero/zapatos: Offbrand
Medias: Bodyline)

También he salido con Mapache, pero nos la hemos pasado de vagos tirados en un sillón o una cama hablando y hablando de cómo somos viejos y poniendo a prueba nuestra amistad arrojándonos "toma 4" en la cara.

Oh, cómo te quiero.

El siguiente viernes, atendiendo a mis constantes lloriqueos, finalmente pude ver a Maga-pon~. Me hizo encojonadamente feliz, saber que estábamos juntos los tres. Fuimos a ver la película de "Los indestructibles 2", estratégicamente calculada, puesto que, además del Jazz, la música, nuestro temor por Talia y la inexplicable amistad que surge cuando tu ritmo puede ir de manera natural con el de otra persona, nos han unido los juegos de disparos, testosterona y referencias a la etapa fálica de Freud (constantemente citada y burlada por mí, no faltaba más...).
Tristemente Talia tenía una tocada y necesitaba los platillos de Maga, así que no pudimos pasar tanto tiempo juntos y tuvimos que ir al Madrid (lugar del que no somos muy afectos -al menos Rodrigo y yo-), pero mientras tanto fuimos felices siendo estúpidos y haciendo planes que tal vez no cumplamos, pero me traen algo de paz al ver que estamos incluidos en ellos.

 Creo que mejoré con eso de las poses. No tuve que hacer ninguna tontería en cámara (aunque ganas no me faltaron). Como sabía que iba a ir a un bar traté de dejarlo más casual .-.
(Falda: Handmade
Blusa/Botas/Headbow: Offbrand
Muñequeras: Muuh
Medias: Bodyline)

Sé que es poco para todo este tiempo, y no sólo estoy consciente de lo ocupados que se encuentran todos, trabajando, estudiando y sobreviviendo sino que también creo que eventualmente encontraremos una manera de mantener esa relación, y ciertamente no me pienso quedar como Rapunzel esperando a que me saquen de la torre, así que también pienso moverme y hacer cosas por mi cuenta (que ya lo hago).

Go for it, Rapunzel Waffle!

sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Para quién te vistes?

Últimamente no había sentido nada de ganas de loliar por ahí, y todo porque francamente me he estado sintiendo fabuloso con mi "percepción fashionista" todos estos días~

Me encantan mis atuendos; día tras día combino mi ropa de la manera que me gusta y pruebo cosas que no se me habían ocurrido antes, sacándole un nuevo jugo a mis prendas de siempre.

Mirarme al espejo, independientemente de pensar en si soy o no bonita, o tengo o no el cuerpo que quisiera o me hayan o no cortado el cabello como yo quería (groaaaargh!!!!!!) simplemente digo "me gusta". Me encanta saber que eso que está ahí es lo que está adentro; mi personalidad, mis facetas, lo que me gusta y no me gusta de mí, pero que no me impide desarrollarme.

Aunque la decisión de no entrar a la escuela este semestre involucra muchas más cosas, ésta particular repercusión ha sido un respiro agradable. No tener que pensar en las burlas de mis compañeros o las miradas juiciosas de verme ser yo -porque el problema siempre ha sido que soy muy "yo" a donde sea que vaya, en donde sea que escriba, donde sea que toque- me hace pensar que a final de cuentas, salga o no de mi casa, la que debe estar contenta con mi vestimenta no es la sociedad, sino yo misma.

En teoría debería de haber sido así desde un principio, e incluso ahora parece todo muy buena palabrería, pero la verdadera prueba iba a ser salir con alguien.

El viernes pasado finalmente vi a Rodrigo, que me invitó a ver a su nuevo grupo tocar en un bar al día siguiente, y así lo hice.

Repasé las prendas que tenía, las combinaciones que podía hacer; me probé varios atuendos, pero sólo podía pensar en que si bien unos eran demasiado metaleros, otros eran muy simplones, y se llegaba la hora de irme y yo estaba frustrada como en los viejos tiempos porque la gente hiciera juicios "erróneos" de mí debido a la ropa.

¿Para quién te vistes?

Entonces me abofeteé mentalmente y me tranquilicé.

Sólo necesito sentirme yo. Ser yo en mi ropa.

Otro día seré un waffle metalero, sexy, fodongo, fresa, loloso.

Pero siempre siendo la yo que se siente feliz consigo misma.


lunes, 27 de agosto de 2012

"Tengo miedo de morir mañana porque no me habré dado cuenta hoy de lo feliz que he sido ayer"


Cuando lloro lo hago de manera estruendosa. Mi respiración se entrecorta, gimo, moqueo, me quejo y mis hombros espasmean; a veces creo que si tuviera la oportunidad lo haría todavía más alto. Es por eso que trato de no hacerlo a menos que esté sola, y generalmente ya no tengo ganas para cuando puedo hacerlo.

Es una cosa difícil de comprender, y aunque leí los mensajes y confirmé la noticia, lo único lógico que podía hacer era negarlo.

Todo eso es ficción, todo es un enorme cuento lleno de malentendidos: todo esto no está pasando.

Tomé temblando la mano de Gladyss, mientras la gente nos miraba como las extrañas que éramos. Mi lengua no coincidía con los supuestos pensamientos coherentes que tenía, no dije nada inteligente al saludar a las personas allí, y tampoco supe qué sentir los noventa segundos viendo el féretro abierto.

Hablaba sólo diciendo cada cosa que pensaba, hasta que alguna tuviera sentido.

Era tan joven. Tan alegre, vivaz, trabajadora, bella, talentosa, amiguera, decidida, tierna, con ganas de vivir: de superarse. Yo la admiraba. Era más chica que yo, pero yo la admiraba de una manera distinta, de una manera a la que no había admirado a nadie. No era su actitud, ni sus conocimientos, pensamientos, acciones; ella era tan normal como podía ser una chica de dieciocho años.

Su padre dejó su madre, a su hermano y ella cuando eran niños, y sólo hacía un año su madre había muerto de cáncer, su hermano ya se había ido de la casa y formado una familia. Ella estaba sola, y sola logró salir adelante. Trabajaba, administraba su dinero, pagaba las cuentas, atendía su casa y su persona. Era esa fortaleza, esa manera tan inocente y natural suya de salir adelante aunque la vida fuera la perra que todos conocemos: esa era mi admiración.

"La verdad es que sí pensé que era mejor estudiar" recuerdo haberla oído "superarme a mi misma, hacer algo además de trabajar en ese lugar. Pensé en mi mamá, en que eso hubiera querido, que yo fuera mejor, pero también lo hago por mí". Todos estaban ya con varias cervezas encima, pero tengo en la mente sus palabras, y lo grandes que me parecieron.

Después de algunas horas salimos: yo seguía hablando, mencionando cada que cosa que recordaba.

"Todos ellos estuvieron con ella" pensaba y decía "en el hospital, en la escuela. Me dan celos... Quisiera haberlo sabido, haberla apoyado. ¿Sabría ella que yo estaría aquí, llorándole, recordándola? ¿Sabría que entre toda esta gente incontablemente más importante que yo, estaría pensando en ella?" me deprimía "yo no era nadie, nada importante."

Gladyss me interrumpió.

"Claro que eras alguien. Eras Fátima."

Me quedé pensativa.

"Fue bueno conocerla."

"Y ella también tuvo suerte de haberte conocido. Todas las personas que te conocen tienen suerte de hacerlo, porque eres una persona especial. Eres única."

"Siempre me gustó que estuviera feliz. Siempre quise hacer pequeñas cosas que la hicieran sentir mejor. Si se sentía triste le decía algo: porque yo confiaba en su fortaleza, y yo de verdad estaba segura de que era tenía la capacidad de sobrellevar cualquier cosa, de superar todos los obstáculos. Yo confiaba en su fuerza. Yo confiaba en su fuerza.
Yo confiaba en su fuerza y ahora aquí estoy, en su funeral."

Rompí al llanto.

Los espasmos en la espalda, los lentes empañados, las rodillas abrazadas, los gemidos de dolor.

Gladyss me abrazaba, y alguien se sentó a mi lado.

Lloré lo que fuera suficiente. Si sentía que se iba acabando me exprimía como un trapo hasta que no quedaran cosas innecesarias.

Fue una cadena de pensamientos rápida la que sucedió mientras mis ojos se ocupaban en llover.

Ella me agradecía cuando la animaba o la ayudaba, con esa sonrisa infaliblemente sincera. Ella lo sabía, sabía que yo era importante.
Tuve suerte de conocerla.

Tuvo suerte de conocerme.

Tuvimos suerte de conocernos.

No dejaré que la tristeza reemplace todas las lecciones que me diste sin saber.

Gracias, Iliana.
Descansa en paz.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Un tag que no extrañaba.


Presumiblemente en algún momento me dejó de importar la gente.
No un completo desinterés, sino, verdaderamente mis sentimientos hacia la gente no podían pasar del aprecio, y poco a poco la niña tierna que abrazaba demasiado se perdió entre limitadas respuestas cordiales.
Quién sabe dónde habrá quedado esa parte de mi, si la habré tirado en el camino o la habré guardado en un escrito.

Siempre me han invadido los celos en cuanto al amor respecta. A mis amigos, eso es.
El amor a mis amigos es una de esas sogas que uso en el cuello y jalo sola.
No quiero ser la única, pero quiero ser especial. Tengo esa egocéntrica manía de creer que aporto algo a la gente, algo que no van a encontrar en otro lado, ni en la misma cantidad ni de la misma manera.
Cada comentario que doy, cada consejo y cada halago son distintos. Mi manera de agradecer en cada espacio de internet que tengo, la manera de felicitar en los cumpleaños, mi manera de decir "te quiero". No se repiten, así sea una sola persona que me dejó un comentario en el blog, nadie recibirá esas mismas palabras en ese mismo orden e intención. Porque quiero que se sepan especiales. Para que ambos lo seamos, el uno para el otro: que ese momento sea de un color diferente y recordable.

Me purga ver como paulatinamente la gente que ha conseguido mi cariño (ni siquiera yo sé cómo lo han logrado, sólo sé que están ahí, en mis entrañas) me olvida como si fuera tan fácil.
Amo pasar tiempo a su lado, hacerlos reír, escuchar sus pláticas, compartir lo poco que sé, lo mucho que imagino: estoy enamorada de ustedes, mis amigos, enamorada de nuestra amistad.
Ver como prescinden de mi tan fácilmente, de la sencillez con la que me olvidan o reemplazan, la manera en la que es difícil extrañarme me envenena poco a poco.

Hace tiempo que no sentía algo así. Desde el gran drama entre Leo, Talia, Gladyss y más de la mitad de las personas que conozco viví en una hermosa indiferencia en la que estrechar lazos de afecto con alguien era un idioma que no hablaba o interesaba hablar; y aunque me acerqué a varias personas, salvo Adi, francamente ninguno me importó hasta después.

Celos.

Tengo celos de la brisa que acaricia tus cabellos
De la arena que roza tu piel...

Celos de que puedas seguir caminando sin mí, sin mirar atrás, mientras yo camino dejando un espacio por si quieres regresar.

martes, 21 de agosto de 2012

Reparando la visión reflejada en el espejo


Cuando pienso en ello, me frustra mi confundida noción del tiempo últimamente. Ni siquiera puedo decir sinceramente "estos últimos días/meses" porque no tengo idea de cuándo comenzó, porque a cada paso que doy siento que ese es apenas el inicio, que falta mucha senda.

Pero aún así, mi cuerpo resiente los días, los viajes, la pesadez de los sentimientos, las malas mañas...

Estoy bien pinche confundida.

¿Cómo funciona esto?

En mis vacaciones estuve preocupada por demasiadas cosas, y apenas sentí que los días estaban "libres". Pero ahora que las cosas tienen un curso mejor definido, estoy nada más aquí sentada esperando a que llegue el día en que algo pase.

Sólo me levanto de la cama para ir a correr en la mañana y comer lechuga, lo que no es nada divertido...
Limpiar la cocina y arreglar la ropa no eran precisamente las grandes expectativas que tenía de mi vida. No tengo nada qué hacer y me siento inmensamente inútil de esta manera.

Cada vez que leo el blog de Shinobu y de cómo habla acerca de aprovechar el poco tiempo que le queda en su ciudad y sale por ahí y pinta y tiene proyectos y es toda feliz a pesar de las circunstancias que se le presenten digo: ¿qué carajos estoy haciendo de mi vida?

Para jodidos últimos meses que me quedan en Durango lo único que he hecho es renegar acerca de cómo a mis supuestos amigos no les interesa pasar tiempo conmigo, pero pienso que lo que debería de preocuparme realmente es por qué a mí no me interesa pasar tiempo conmigo.

Caramba, que tengo todo el día libre (cosa que ya hubiera deseado todo el semestre pasado, estudiando dos carreras) y no se me ocurre nada interesante en qué invertir mi tiempo. ¿Dónde quedaron esos proyectos que tenía en mente, esas metas, esa fantasiosa idea de felicidad que me daría poder hacer algo?

Así que he decidido hacer algo. Reorganizar mis prioridades y quitar del número 1 "quejarse como una nena porque mis amigos no me pelan" y colocar "ser feliz con uno mismo y conseguir una vida".

Iré paso a paso, comenzando en media hora a partir de la publicación de esta entrada.
Suerte, pequeña niña Waffle: suerte.

sábado, 18 de agosto de 2012

Esta entrada es una cortina de humo para ocultar el hecho de que soy una cabra



Es facílísimo dejar que la gente le fastidie a uno la vida, a veces ellos ni siquiera se tienen que esforzar. A veces, en realidad, es uno mismo quien se fastidia la propia vida.

Lo que haga uno en la intimidad del cuarto, del clóset, del baño y del consultorio médico debería ser asunto del interesado nada más, pero resulta inevitable a veces que las cosas salgan a la luz.

En tu cara están escritas las caricias de la noche anterior, los números que aumentaron o disminuyeron en tus últimos análisis médicos, las cosas en el cuerpo que hoy te gustaron más o menos, la satisfacción de verte bien en lo que llevas puesto, o la incomodidad de la ropa que usas.

Somos humanos. Y nos tropezamos con nuestros pies y nuestras lenguas muchas veces.




Ese día me sentí bonita.

No todos los días tengo ese privilegio, así que fui codiciosa y decidí sentirme bien todo el día.

Sonreía, estaba ligera, y aunque ese día no fue el mejor, yo había decidido sentirme bien: bien y bonita.

Quise compartirlo, compartirme, quise decirle a alguien: hoy me sentí bien.

Somos humanos. Y nos tropezamos con nuestros pies, nuestras lenguas y comentarios en el internet.

"¡Con que poco te sientes bien!" pensé después de leer las reacciones.

Los días pasaron, y ya no recordaba ese día en que me sentí bien.

Cerré la página, respiré, y decidí no volver a compartir a algunas personas si me siento o no bien. 

De ahora en adelante, sólo me sentiré bien.