miércoles, 21 de marzo de 2012

Sólo si tu quieres, podemos casarnos

Sólo entrar al edificio apresuré el paso. Ilyana iba detrás de mí, todavía hablando; Enrique, hasta atrás porque como buen caballero nos había dejado subir primero. Estaba hastiada.

Abrí la puerta y ocupé mi lugar.

-No quiero volver a ir a la tienda con Ilyana -dije, escéptica del comportamiento de mis dos compañeros en un corto trayecto a comprar chucherías.

La chica había entrado; se rió al escucharme y con todo lo entrometida y ruidosa que había demostrado ser en los últimos veinte minutos, soltó toda la sopa.

-¡Henry le dijo a Fátima que quería casarse con ella!

Apoyé mi cabeza en mi mano con fastidio. Así era.

Fue una conversación casual acerca de la caballerosidad de algunos hombres al momento de cubrir los gastos de las mujeres, y de cómo nos sentíamos al respecto.

-No te preocupes, yo lo pago. -y fluidamente añadió- Cuando quieras nos casamos.

"Ese tipo de comentarios es lo que hace que las diez personas en nuestro salón digan que tú y yo tenemos algo, lerdo" pensé, mientras giraba la cabeza y trataba de no darle importancia al comentario.

-¿Ya ves? -dijo nuestra compañera- Cásate con él.

-No tiene que hacerlo si no quiere -respondió, tranquilo, con comprensión, hablando más conmigo que con ella.

Extendió el dinero y pago las cosas. Sólo las mías. Compró unas galletas y me las dio. He de decir que estoy algo avergonzada de la cara de asco que puse, pero lamentablemente así salió, con un enorme signo de interrogación en el rostro y una súplica para que no lo hiciera.

Caminamos de regreso a la escuela con Ilyana insistiendo con el tema del matrimonio.

-¿Quieres que se casen? -le pregunto, ya más calmada y seria.

Yo no quería oír la respuesta, la que fuera. Que se callaran, que las clases terminaran. Quería ir a mi lugar feliz y ellos estaban tapando la entrada repartiendo volantes con ofertas de pollo asado.

-¿Cómo puedes preguntarle que si se quiere casar con alguien a quien conoce de hace tres semanas? -exclamé, ya algo exasperada.

La chica me ignoró, como ya se volvía su costumbre, y él, con su característica necesidad imperiosa de opinar sobre todo en todo momento, y manotear y hablar de su verdad como única, en espera de la rendición de la parte opuesta, intentó decir algo.

-Pero no puedes decir que eso importa en el amor, porque...

Amor. ¿Hablamos de amor ahora? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué puede pasar en la cabeza de un hombre de mediana edad para decidir algo tan importante como la persona con la que quieres pasar tu vida y lo que sientes hacia ella? ¿Es tan fácil como llenar los requisitos de lo que buscabas en alguien?

La muchacha volvió a tomar la palabra, y deteniéndonos a ambos en la entrada de la escuela, lo miró y dijo:

-¿Quieres casarte con ella?

-Claro que sí. -dijo, decidido sobre su respuesta, indeciso sobre si expresarla o no.

Su interrogadora chilló, se movió de un lado a otro e hizo un montón de ruiditos y se volteó hacia a mí.

-¿Y tú? ¿Quieres casarte con él?

-No. -dije al momento, incrédula, y con una expresión que sólo había visto en la cara de Julia en la preparatoria, como de quien habla con alguien a quien decididamente le importa un carajo.

-¡Te vas a arrepentir...! -dijo en voz alta la mujer, comenzando con sus especulaciones acerca de la oportunidad de la que me perdía, sin decirlo realmente en serio.

Cuando terminó de contarlo al salón, la broma siguió y las burlas y exageraciones fueron por parte de todos. Continuamos nuestras láminas y el barullo terminó.

Ese día, por primera vez, Enrique se fue del salón antes de tiempo.

jueves, 15 de marzo de 2012

De cuando tener trabajo no te da derecho de menospreciar lo que la gente hace

Enfrente, en la silla de oficina, Luis: estatura media, delgado, cara de galán, voz grave y de bajo volumen, conductor de un camión de Sabritas. Al lado, en el sillón con tres asientos, Iliana: alta, delgada, morena, bella, trabajadora en el Instituto Duranguense de Educación para Adultos (IDEA), no como maestra. Junto a ella, José Manuel: bajo, relleno, cara de niño, tez blanca y cabello claro, trabajador en un negocio propio. De mucho dinero. Entre ellos y yo, María José: estatura media-alta, blanca, delgada, de cabello y apariencia general desprolija, se dedica únicamente al estudio. A mi lado, en el sillón de dos asientos, Enrique: estatura media, delgado pero sin forma, cara algo gastada y mayor, moreno, trabaja en no sé dónde.

-Es que el trabajo. Dice Luis.

-Sí, no mames, el trabajo. Secunda José Manuel.

-Es que si está bien pesado, estudiar y trabajar. Apoya Iliana. ¿Tu no trabajas, verdad? Le dice a Mary.

-No. Contesta y ríe ella.

-¿Y tú...? -Me dice ahora a mí, sin dejarme contestar- Ah, no, tu estudias música. Dice, condescendientemente.

-Eh, oye si está cabrón eso, eh, güey. -me defiende Mary.

Todos ya están tomados. Bueno, estamos.

José Manuel asiente con mucho convencimiento, y aunque Iliana no ha cambiado de opinión, hace lo mismo, apoyada por el alcohol.

-Como sea igual es mejor que estar sentada comiendo gorditas en la oficina -continúa Mary, con todo el tono acusador que ocho cervezas le pudieron dejar.

domingo, 26 de febrero de 2012

Capricho Cereálico

De niña era yo muy seria, criada por mi familia para ser una infante madura, cuasi adulto, esto por la molestia de tener que tener niños en casa, siendo que mis padres ya eran mayores, mis hermanos adultos jóvenes y el hecho de no tener familia en la ciudad, pasando años y años reprimiendo montones de deseos, necesidades y sentimientos.

Hay una numerosa lista de objetos que otros niños tuvieron y yo deseaba, pero como eran muy "infantiles", además de que su única habilidad extra era ser bonitos (además de la función principal) mi madre se expresaba mal de ellos y yo entendía que el dinero debía ser invertido inteligentemente, así que no podía ser desperdiciado en esas cosas.
Yo quería libretas con dibujitos, pasta dura y aro grande. Pero no. Eran caras y mejor de las normales y las forrabas con algo. No digo que sea malo, pero tener una alguna vez en mi vida me hubiera gustado, aunque sea por la curiosidad.


Plumas de gel. Yo quería de estas, pero resulta que además de todo las razones mencionadas yo llegué a sentir que no las merecía! Que mi letra era muy fea como para usar colores tan bonitos.

Entre otras pequeñas e insignificantes cosas que yo deseaba estaban; artículos para tener un cuarto divertido, un microhornito cosas de Hello Kitty (llegué a odiar a esa gata porque no podía ser mía, al menos ese podía ser una buena razón "no tengo nada de Hello Kitty porque no me gusta, no porque no me compren"), papel higiénico con olor (déjenme en paz XD) y artículos de uso diario con diseños tiernos.
Pues bien, un buen día en el que mi madre y yo estábamos solas salimos a ver tiendas todo el día, y al momento de comprar la despensa vi una hermosa caja (ahaha, suena que la caja era especial. No, era una simple caja) rosa con esos dibujos de Mickey Mouse que tanto me gustan (cabe mencionar que no soy muy fan de este ratonzuelo).
Fui a enseñárselo a mi madre corriendo (una costumbre mía, dado que ahora soy todo lo niña que no fui antes y me la paso enterneciéndome de todo y mostrándole todo a mi mamá toda emocionada) y sólo dijo "ponlo en el carrito".
No me la creía.
-Son de arroz ¿no? Y no tienen azúcar, ponlos ahí -dijo con naturalidad, mientras seguía caminando en busca de algunos frascos.

¡Y fui tan feliz~!

Saben bastante mal, pero diablos, bueno, para mí fue un sueño y ahora me lo tengo que acabar XD

miércoles, 22 de febrero de 2012

Premiecirijillo~!

Este premio me lo dio Floren~! Me halaga un montón y esto lo hago con mucho gusto.

El que recibe los premios tiene que enumerar en su blog cinco hábitos extraños. Hay que indicar claramente este reglamento.
Al final son escogidos otros 15 participantes, de los que hay que añadir el linkn a su página. No hay que olvidar dejar un comentario en las páginas de estos 15 elegidos. Al final, los 15 elegidos dejarán un comentario en el blog donde recibieron el premio. Los elegidos tendrán que mencionar a la persona que los nominó, incluyendo el link de su blog.

La serie más reciente a la que te has enganchado: Es manga... u//u! Pokemon.
Un capricho cumplido: Cereal (Hablaré de eso en la siguiente entrada xD)
Mi prenda favorita del otoño: Medias. Yo adoro las medias~
Un objeto de deseo: Mary Magdalene, claramente.
Un diseñador: Michael Kors *el único que conoce*
Un sabor: Picante.
Una fruta: Sandía.
Un lugar para visitar: Lucerna, Suiza. Me quedé con ganas de ir la vez pasada...
Una ciudad: Sevilla.
Un lugar para enamorarse: Uno en donde esté yo y la otra persona al mismo tiempo, de preferencia.
Una isla: Japón.
Un complemento: No entiendo a qué se refiere, así que me iré por lo geek: Community codec.
Un plan para un domingo de otoño: Salir a caminar por las alamedas a una hora en la que no haya gente ~
Una cadena de TV: Warner.
Lo mejor de la TV: Err... Bones. (?)
La última canción que se instaló en tú cabeza: "Gummed up" del final de temporada de Adventure Time.
Una actriz: Zoey Deschanel~
Un actor: ._. ... Eh... Orlando Bloom (?)
Una revista: Emeequis
Un sueño: Uno aquel en el que volaba en un dragón morado y por primera vez los colores de mi sueño eran claros, todo era pacífico y no había trama. El mejor sueño~
Último vicio: Pokemon... -///-
Con que regalo siempre haciertas: Comida hecha a mano. Behold the power of love-food!
Mi postre favorito: Uno que sólo probé una vez y se llamaba "pastel de la abuela".
Lo que me molesta: Los malditos comerciales del tribunal electoral y anexos. Argh...
Blanco o negro: Blanco.
Tú mayor fobia: Esto es algo que no le he dicho a nadie, pero, la parálisis total. De verdad preferiría que me quitaran la vida.
Actitud de todos los días: "Ay, wey, estoy viva". Muchas veces ese pensamiento me cruza mientras estoy haciendo algo o hablando con alguien y me entra el pánico porque he estado en automático todo ese tiempo y no sé si voy a arruinarlo todo en lo que me vuelvo a "conectar". Wow esto ya se volvió "confesiones de un waffle".
¿Qué es la perfección?: Aquello que hace sufrir a Fubuki :C. (Una meta futil que permite que algunas personas sigan adelante. Algunas.)
Color favorito: Púrpura/Vino/Maldiciónnosécómosellama/Ciruela?
Animal favorito: Zorro ártico.
Número favorito: 1.
Perfume que estoy usando: El perfume de no haberme bañado en tres días. (Haha, hubiera sido genial, de no ser porque me bañé hoy. Ninguno).
Última vez que usaste sombras: El día de nuestra presentación de jazz en la Normal.
Día de la semana favorito: Sábado.
Tienes tus uñas pintadas ahora: "Ahora". Realmente nunca.
Mi pasión: Imaginar cosas. Historias, dibujos, sonidos, situaciones, personas. Sólo imaginar.
Mis hábitos extraños:
~>Aunque no lo uso, duermo con el celular al lado de mi almohada. Esto al principio con el fin de escuchar la radio, pero me quedaba dormida y ahora lo hago sólo por costumbre (y unas esperanzas de de hecho oír la radio xD)
~>Niego la comida de color verde sólo por ser de ese color, aunque me guste, por inercia digo que no xD
~>No puedo dormir fácilmente si no estoy abrazando algo. Soy capaz de quitarme la blusa y hacerla bolita con tal de abrazarla.
~>No uso sandalias porque me siento desnuda. De verdad, como si no trajera blusa xD si los uso me la paso escondiendo los pies o con trato de tener una actitud "cool" de "no me importa" aunque sí lo haga xD
~>Cada vez que veo una prenda que me agrade me paso MÍNIMO veinte minutos viéndola, imaginándome en ella, los coordinados, las ocasiones, con quién la usaría y cómo me sentiría con ella (por eso procuro hacerlo en internet, y de ahí que me lleve alrededor de dos horas y media ver los nuevos releases de Innocent World y Victorian Maiden)

Nominaría a Floren, pero fue ella quien lo hizo, así que creo que no tiene mucho sentido. La nominaría porque me gustan mucho sus temas de escritura, la manera en que son claramente honestos, de una persona de que de verdad tuvo ganas de hablar sobre algo, cada vez que la leo me dan ganas de escribir a mi también.

viernes, 17 de febrero de 2012

Loli packages atrasados

Ya tenía rato queriendo subir mis recientes compras, pero al parecer a mi pereza le parecía mucho el adenosíntrifosfato que tenía que transformar en energía para pasar las fotografías de la cámara al blog.

En fin, hoy recibí mi petticoat.

*hurra por el petticoat*

*no hay fotos*

*me pareció que era como sacarle fotos a los calzones*

Me mandaron dos, que imagino es para usarse todo junto y que tengas puff de quinceañera, pero para mi van a ser dos, porque uno de ellos solos ya tiene toda la esponjosidad que usé en mis quince. Lamentablemente es de crinolina. Odio con ganas la crinolina. ¿Por qué, Jebús, no puede ser de tul o de organza como Jesusaurio manda? En fin, lo voy a modificar, porque también está muy extremo, y aunque me hace muy feliz ser una piñata andando, me incomoda que la gente me vea en la calle (use lo que use, no se aplica necesariamente al lolita), por el momento sobreviviré con el otro, al cual, obviamente, ya lo probé con todos mis vestidos, y me revolqué de la felicidad <3.



Por otra parte, cuando Muuh todavía radicaba en México, le pedí a Mariana un par de estos broches, que no podrán ser muy lolis, pero oh como me gustan.


No tienen una idea de cuanta fijación tuve con estas calcetas, ni siquiera yo sé por qué. Pero eso sí, estoy determinada a ponérmelas sólo con zapatos blancos. Que, por cierto, no tengo.


Pocas blusas lolita me gustan; realmente eso del cuello peter pan no me cae, además de que si de por sí mis hombros son grandes, si me adornas la parte superior del cuerpo como pino de navidad ya estuvo con la señorita deformidad. Pero esta blusa era taaan ñoña bonita, que supe que debía ser mía (una vez más el moño en una blusa me convence de comprarla). Como tiene listón en forma de corsé en la parte de atrás, paniqueé al sentir que no me cerraba, y sentí como mi dinero era secuestrado por alguna tienda de Taobao (R-series, creo, no tengo la certeza, sobre todo porque la pedí através de Harajuku Shoppu), sin embargo corregí mi error y ¡zas! El amor. Me quedó nnnommmbre, chulada, si ya hasta estoy planeando audicionar con ella.



Luego mi fijación por las prendas de marinero. Me mandaron una equivocada, pero lamentablemente ni aún con la correcta fue la talla deseada. La espalda me queda chica y los brazos también. Además ese mono me molesta demasiado... Todavía estoy pensando en qué hacerle, además de que no descansaré hasta obtener vestidos sailor.

Tengo pendiente un paquete de bodyline de una GO en Lolita Sale, pero sale el pedido hasta el 22, y de ahí hasta que llegue a México y luego a mi casa, así que todavía debo esperar bastante.

Y con eso, se ha terminado ~oficialmente~ mi dinero de España.

Creo que sí le saqué jugo, puesto que de ahí también saqué regalos de navidad y gastos varios no-lolis.

jueves, 9 de febrero de 2012

Oh, prosa, siento que te soy infiel

Los versos culposos de cuando el amor me ahoga,

de cuando buscan salir de mi cuerpo,

como un vómito dulzoso de constantes suspiros

y sentimientos atorados en la miel de tu existencia,


se pierden ahora en mi indiferencia,

mi valemadrismo y constante desdén

hacia esas ahora insulsas y repelentes cuestiones

que tan poco interés me causan


¿Qué fue de aquellas ideas cavilantes,

que se tambaleaban entre mis dedos,

aquella música que bailaba y esas visiones

que me cautivaban ante el oír de tu voz?


¿Se fue contigo la droga que me elevaba,

la latencia de mi vitalidad,

el canto de las aves en mi ventana,

el delicioso perfume de un nuevo día?


De aquel amor todo lo he hablado

y palabra más dicha es rebuznancia,

pero ¿de mi poesía que ha pasado?

¿Es que también se ha quedado en tu fragancia?


Intenté hacer un poema, me reí de él, luego por razones del destino comenzó a rimar y termino creyendo que de veras lo mío lo mío no es la poesía.

Quiero dinero y no puedo trabajar, así que me meteré a concursos a ver si de ahí saco algo.

Ya terminé el poema "de a devis"; lo difícil no sólo fue hacer el poema, sino imaginar cómo se siente el amor (o en su defecto acceder a recuerdos de hace varios años).

*sigh*

Ojalá y por lo menos me saque algo u u...


EDIT: Mapache, si lees esto y sientes que lo de los pájaros en la ventana es pedrada, no lo es, no te la estoy haciendo de'moción ^^u!

jueves, 2 de febrero de 2012

En el café

Paseé por el centro alrededor de una hora. Fue raro sorprenderme con el hecho de que nada me gustara (siendo que es bastante normal, considerando lo que está de moda y lo que me gusta generalmente no compro nada cuando voy a ver tiendas) y decidí mirar la hora. Faltarían algunos diez minutos para las siete, me acordé que Maga nos avisó de una presentación de Jazz en un café que yo no conocía y él tampoco, así que fui caminando para el rumbo que dijo.

Resulta que si pude encontrarlo, y con tiempo de sobra como para darme cuenta de que en México, si una persona dice que una presentación empieza a una hora, lo más probable es que realmente empiece cuarenta minutos después.

Me sentí realmente patética, buscando una mesa para mí sola, y terminé en la parte de arriba, con una visión corta de lo que hacía el vibrafonista trío y con la gente que llegaba dándome una mirada extrañada por estar con medio cuerpo saliendo del balcón.

Una vez comenzada la presentación, y tras pasaba una a una cada canción me daba cuenta de varias cosas; con alivio, podía notar algunas escalas, arpegios y motivos así como la racionalización tras algunos de ellos, determinaba si tal o cual cosa me gustaba o no y porqué, y sentí un gran logro al notar que, aunque el trío al que yo escuchaba tenía un sonido especial y un estilo agradable para el lugar en el que estaba, pude sentir que lo que el trío de Jazz en el que yo estoy también es bueno, también tiene un sonido especial, un estilo agradable y no tiene por qué ser comparado con nada de lo que yo haya visto.

Quizás para otras personas no lo sea, pero yo me debo a mí misma apreciar lo que hago, y es por eso que me siento bien.


En otras noticias también pensé en qué cosas me gustaría hacer para combinar Diseño Gráfico y Música, y también iba a hablar de eso pero se me roló 8D

viernes, 27 de enero de 2012

Esto no es para la gente que se fue, sino para la que se quedó


La semana pasada, por azarosos eventos, volví a ver Schetekat, un amigo de la primaria. Fue un enorme gusto, puesto que él fue uno del primer grupo de amigos masculinos del que fui parte; me contó acerca de cómo estaba él y de toda la gente de nuestro salón a la que seguía frecuentando.

-¿Si supiste lo de Abraham?

-¿Cuevas? No... ¿Pasó algo?

-Falleció.

Cuevas fue mi primer amigo, aquel con el que supe que la amistad entre un hombre y una mujer era posible, fue poco tiempo el que estuvimos juntos pero fue realmente divertido. El hecho no pudo dejar mi cabeza, y le daba vueltas y vueltas, pensando en un montón de cosas comunes que seguro toda la gente piensa cuando se entera de algo así. Lo primero que pensé en cuanto escuché el "falleció" fue un "No, porque yo todavía tengo planeado verlo"; y es que mis planes para él y yo era ser adultos con situaciones enteramente distintas, encontrarnos algún día en la calle y platicar acerca de como las cosas cambian pero poder decir "cómo nos divertimos".

Ahí se truncó ese plan.

Y recordé a Julio.

Fue un día de 2007 en el que mi dí cuenta que otro día del 2006 Julio había completado su resolución desde el 2005 de quitarse la vida.

Revisé todas las notas que escribió de un espacio que Windows Live borró. Dos o tres notas por año, y aunque no fue difícil terminarlo, fue difícil digerirlo.

Julio fue para mi un cariño platónico, de amistad y de amor: todo lo que sentía por él era correspondido a medias, si es que tal cosa existe. Escuchaba sus desventuras con sus padres, me sorprendía con sus amores imposibles y sus métodos para conquistarlos, preocupaba con sus deslices de salud y maravillaba con su brillante mente. Fue la primer persona a la que le dije cuánto me gustaba el piano, y cómo quería dedicarme a él. Esos fueron nuestros días felices: yo me sentía querida por él, y de sobra está decir lo mucho que yo le apreciaba.

La última nota que había leído suya clamaba como él había decidido dejarse morir pero la nefasta presencia -cito- "de aquellos que se autonombran mis amigos" le impedía obtener aquello que tanto deseaba, la muerte.

Yo, como cualquier persona ególatra y que se cree imprescindible, pensé "si yo hubiera estado ahí, pude haberle ayudado, haber evitado que lo hiciera".
En realidad sólo hablaban mis constantes deseos de ser importante para él, y aunque lloré y me pesó y anduve emo como dos años y medio, no fue sino hasta que conocí más personas que vivieron un duelo parecido al mío me di cuenta de lo tonto que fue lo que hice y cómo pensé.
¿No era, morir, lo que él quería? ¿Por qué habría yo de impedirle sus deseos? ¿Con qué derecho?

Yo no estaba triste por él, o porque el mundo había perdido una persona buena, por las cosas que no había hecho, por su familia. No, yo estaba triste porque era ~mi~ tragedia, porque ~yo~ quería que siguiera vivo, que siguiera queriéndome; lo que está bien y todo al principio, pero cuando pasa el tiempo y lo único que hace tu vida interesante es que alguien que querías falleciera y sólo buscas una excusa para ponerte triste en las noches o mientras miras una ventana en la que la lluvia cae, la última persona en la que piensas es en la que murió, porque lo que haces es ahogarte en autocompasión porque no has tenido la habilidad de hacer tú de tu propia vida algo digno de contar, así que sólo cuentas las tristes historias de una persona a la que no dejas morir en paz.

Me abofeteé, me levanté, dejé de buscar desesperadamente una tumba en algún lugar de Oaxaca y seguí adelante, y me sonrío cuando me acuerdo de él tocando el piano o viendo Doremi o si alguien me pregunta qué hacía yo a los once años.

Y con ese ejemplo, tras algunos días perturbada por la pérdida de Abraham, escribo aquí:

Ya luego hablaremos, Cuevillas.

martes, 10 de enero de 2012

Cumpliendo sueños

Ese día teníamos agendado ir a Alcalá. Bueno, más bien, la razón de mayor peso en ir a España era ir a Alcalá, a ver la casa de Miguel de Cervantes, más específicamente, a ver la primer edición del Quijote.

¿No les había dicho? Mi padre ama escribir. Es una historia aparte, pero, tras algunos eventos tristes y permanentes desde su jubilación en la Normal (¿o debería decir, comenzando con ésta?) comenzó a caer en depresión, y no tener nada qué hacer no ayudaba en nada: sus "merecidas vacaciones" se habían convertido en recordatorio constante de las cosas que le pesaban. Escribió un cuento, luego otro y otro; para cuando se dio cuenta el único escape que tenía se había convertido en motivación para no tener de qué quejarse. Actualmente está apunto de publicar un libro, ganó una mención honorífica en un concurso nacional de cuento y no se le ve más contento que cuando está hojeando un libro o escribiendo cuentos.

Mamá y yo somos unas vagas, así que con tal de salir de casa y ver el mundo nos dábamos por satisfechas, y como para entonces el viaje empezaba, todavía teníamos mucha energía para caminar kilómetros y tomar fotos de cada cosa que nos llenaba el ojo de belleza.

-Leí en la revista del avión que iba a estar el Cirque du Soleil todo el mes en Madrid. -dijo casualmente mi padre.

Cuando era todavía más joven -me paro el cuello con mis diecinueve años, gracias-, de algunos doce años, mi gran amiga Karen y yo nos enteramos de cierta compañía de circo de nacionalidad indefinida que hacía obras "de teatro" y las representaba con la peculiaridad de incluir acrobacias en medio. Sobra decir que nosotras estábamos encantadas, y que la magia que ésta proponía era lo más cercano a la magia que Karen creía fervorosamente, y en la que me envolvía cada vez que estábamos juntas. El año en que nos separamos para no volvernos a ver, vi un enorme letrero con un "Cirque du Soleil - Tonight" en Las Vegas, aunque lamentablemente no pude entrar, puesto que mi madre desconocía el concepto del circo y le parecía una barbaridad pagar el boleto sólo por una función de circo.

-¡Yo quiero ir! ¿Podemos? -contesté irremediablemente.

Pues bien, ese día los horarios se ajustaron, compramos los boletos vía internet, los imprimimos y quedamos en ir después de regresar de Alcalá.

Lamentablemente para mi padre, la casa-museo de Cervantes estaba cerrada, pero gracias a nuestros brillantes planes de viaje, aún de no ir ese día, tendríamos otras oportunidades los últimos días de abril.

La única foto digital que encontré de ese día. Es un Quijote en una banca fuera de la casa de Cervantes.

Cansados de vagar por la ciudad durante varias horas, tomamos el tren de regreso,yo, ansiosa del espectáculo que iba a ver en apenas una hora.
Con tropiezos llegamos al lugar, justo para esperar con montón de gente de pie hasta que abrieran la carpa para buscar nuestros asientos.

Claramente la foto de una foto, en espera de la señal de entrada. Sé que dije que muchas fotos se perdieron, pero algunas se rescataron -de esos días, los demás días si quedaron intactos y con todas las fotos-.

Fue maravilloso.
Aunque al principio estaba algo escéptica por el escenario tan pequeño, al momento en que las luces fueron apagadas y los acróbatas comenzaron a subir, y la historia comenzó a presentarse... No pude más. Estaba boquiabierta, me sentía soñada, y sobre todo me sentía de nuevo esa niña asombrada con sueños de magia nuevamente, al lado de una de las personas más fantásicas que conocería. O al menos al lado de su recuerdo.
*break para lagrimear*

Al terminar la función la gran masa de gente salió buscando la salida al metro más cercana. Estaba llena de emociones, pero la presencia de toda esa gente me asustaba. Fijé la mirada en mis pasos, mientras me mantenía cerca de mis padres, pero era demasiado para mantenerme seria.
Nunca he sido muy buena para llorar silenciosamente, pero ese día me esforcé, apenas viendo con la mirada empañada, me quité los lentes sin saber si era mejor traerlos puestos o no, y lloriqueé cuando sólo podía pensar en lo bello que había sido todo, en cuanto amaba a Karen, en cómo la extrañaba, en "los sueños si se vuelven realidad" luego en sentirme una mocosa por pensar en eso.
Mi papá puso su mano en mi hombro y dijo:

"¿Otro sueño cumplido?"

"Sí"


Dije apenas y empapé toda mi cara en lágrimas, ahogando mis berridos, y apretando mi cara contra una de mis manos.

No recuerdo haber llorado de felicidad nunca.
Hay una primera vez para todo...

Otra foto de una foto. Adentro del escenario, de izquierda a derecha: mi padre, mi madre y yo.
Borrosa y todo, esa foto es mi ilusión.

domingo, 8 de enero de 2012

El viaje del que no hablé

Me cuesta trabajo recordar todo el año, y por alguna razón de los primeros meses tengo vagos recuerdos, pero algo que definitivamente tengo presente es el viaje que hicimos mi padres y yo a España en marzo.

El ayuntamiento.

Creo que tardé en procesar el hecho de estar en otro continente. Me queda muy claro que la frase "parecía un sueño" es de las más churras y trilladas que se me pueden ocurrir, pero si es que me han escuchado (o leído) platicar algún sueño, quizás puedan entender lo elaborados, bizarros, llenos de simbolismos, de consciencia dividida y casi reales que son. Sentía que en cualquier momento despertaría en mi cama y suspiraría, poniendo la mano sobre mi frente, apretando los ojos y pensando "malditos sueños extraños" como las demás veces.

Pero ahí estaba.

Pasamos tres días en Madrid, al menos en hospedaje, puesto que de esos tres, dos estuvimos yendo a los alrededores; Alcalá de Henares y Toledo, otro fue para visitar algunas cosas del centro de Madrid.

El Palacio de Cristal, Madrid.

Un precioso lugar en el que no hay nada adentro ._.
Entrar ahí me recordó mucho la atmósfera de Clover; se sentía tan irreal, tan mágico...
Caminé observando cada ventana, de arriba a abajo, como una Alicia azorada en la tierra maravillosa en la que estaba.


La Catedral de Toledo

Toledo es bellísimo, su ambiente es muy apacible y te da la oportunidad de admirar mejor la grandiosa arquitectura. Pero si de algo he de quejarme es que en todo el periodo que estuvimos en España (Semana Santa) todas las iglesias estaban cerradas (cosa que me parece una real tontería, pero bueno, quién soy yo para decirles qué hacer con sus iglesias, jum!) así que sólo pudimos admirarlas desde afuera, aunque, como ven, eso ya era bastante.

Lamentablemente, y debido a un error de mi padre, eliminó gran parte de las fotos que tomamos, (Y sí, ya lloré, me enojé, grité, rabié y no le reclamé y pues ya, no hay que llorar sobre la leche derramada); y por otro error mío, otra parte de las que se había salvado también fue borrada, entre ellas, las de uno de mis mayores sueños hechos realidad (pero de eso en la otra entrada).