jueves, 16 de agosto de 2012

El reporte del clima y el volcán

Había en la puerta de acceso a la central de autobuses seis personas ofreciendo taxis a todos los transeúntes que salían. Yo sentía como paso a paso me burlaba de todos ellos y de su día de trabajo caminando hacia el puente peatonal, cruzando, bajando, dando una vuelta a la izquierda y entrando a nuestro hotel.

También era bonito, aunque menos escandaloso que el anterior.

Dejamos las cosas en la pequeña habitación, donde nos instalamos y procedimos a perdernos en la ciudad.



 
 

1. Fachada lateral de la Catedral. 2. ¿Palacio de Gobierno...? 3. Fachada principal de la Catedral (?) 4. Un compa vestido de la muerte pidiendo dinero. Volteó a la cámara porque sabía que lo estaba fotografiando. Huí para que no me cobrara (...y acabo de darme cuenta de que el mapa tiene un "puto el que lo lea" maldita sea, me había salvado de ser puto hasta este momento)


Ya habíamos ido un par de veces a Puebla, pero generalmente nos quedábamos sólo un día, así que las ciudad nos quedaba grande para visitar, fue por eso que decidimos extendernos en la visita y hacer tres días de sólo Puebla.

Quería también investigar acerca de la BUAP, considerando mi deseo de vivir en otro lado.



 
 

La divertida y ñoña sala lúdica en la que hubiera querido poder jugar u_u. (Y mi mamá siendo un arcángel)

 
Te podías vestir y tomarte fotos en el marco~~!!! (o al lado de una estatua de madera de un Rey)
Era todo divertido! XD Había una chica extranjera paseando por allí y se puso un vestido y sólo supe que tenía que tomarle una foto porque era muy mona. Luego mamá quiso tomarme una a mí, pero yo sólo sé ser una payasa~



Proceso para hacer una máscara.
Era obviamente como la imagen del pato


Había salas lúdicas en los museeeeoooooosssnnnnnnggghhhh~~

Yo hubiera sido tan puercamente feliz de niña siendo toda nerd allí. Tan sólo miren las fotos y las actividades! Aaarghhskdjblsidjb Mamá y yo queríamos jugar, pero Papá estaba todo amargado y ya quería irse, aunque igual pudimos tomar un par de fotillos y hacerle al tonto por ahí.

El museo con esta sala lúdica no suele tener sala permanente, así que se conforma de sólo exposiciones temporales. Recuerdo y atesoro el conocimiento que adquirí la primera vez que fui allí, a una fantástica exposición acerca de los proyectos laudísticos de da Vinci, con muestra de más de 100 instrumentos musicales que él había diseñado.
Esta vez la exposición era arte moderno local.
Como me enferman esas cosas. Pero quiero decir, casi literal. Me estresan cabronsísimo mucho ese tipo de exposiciones "alternativas" con una pantalla de televisión con nieve escuchándose por toda la sala y pedazos de muñecas sobre una bandeja y... No. Lo siento, no. Hice mi esfuerzo al entender el cubismo viendo de fijo  algunas piezas de Picasso en España hasta que alguien me regalara un folleto porque no entendía ni madres por fin lo logré, pero es que no, esas cosas de verdad no son lo mío.



 
 



Otro de los museos a los que fuimos fue el de la casa de los hermanos Serdán.
Ah, cómo sufro en los museos de historia...
Si bien se le enseña a todos lo básico acerca de la historia de México, la verdad es que pocos prestan atención y mucho menos retienen la información.
La situación política del México del porfiriato, las represiones, los constantes engaños, tráfico de influencias y esos destellos de revolución que se veían... Duelen.
Yo sé que qué marica me oigo, pero de verdad que me emperra saber que todos en esa casa estaban haciendo lo que creían mejor para el país, para la soberanía y la libertad... Que hombres y mujeres murieron, fueron encarcelados para que la pinche gente tuviera algo decente y luego sólo te das cuenta de que los mismos pinches ricos siguen gobernando y que realmente nada cambió sólo supieron disfrazarlo y poco a poco nos fuimos conformando con la injusticia y ahora es de lo más normal la pinche burocracia, las represiones, el nepotismo, conformismo, la huevonada del pinchi pueblo y no sólo eso, noooo, ahora tenemos aparte los putos hipsters diciendo que "ay, qué pinche mainstream la gente luchando por sus derechos, si al final ni van a lograr nada, y qué hueva con los hippies esos amlovers haciendo sus marchas por un México que ya está vendido: pérdida de tiempo". Como si no fuera suficiente con que el pueblo esté pendejo, el gobierno jodiendo la vida como para que aparte los pseudointeligentes jodan a la única pinche gente que quiere hacer algo por el país y ya me voy a callar porque luego me dan un levantón y ya no tienen a su cuadrito de harina que les cuente cositas estúpidas.

En fin, la sala lúdica de este museo también estaba chida.



 
 

Fuimos a muchas iglesias. Pero es que de verdad hay demasiadas...
1. Convento de no sé qué. Famoso por tener adentro un altar súperperronsísimo pintado en oro. Cuando fuimos en la noche había una boda. No me imagino cuán bañadísimos en dinero debieron de haber estado para poder hacerlo. 2. Altar pintado en oro de la imagen "1". 3. Iglesia random. Hasta las iglesias random son muy chidas allá. 4. Iglesia a la que no entramos, la foto la tomé desde un auTO EN MOVIMIENTO WUOOO!! 

 
 

Fuimos a Cholula, donde por fin me sentí "en casa".
No sé a ustedes (significado: díganme si es así) pero a mi me encantan los pueblitos pintorescos en donde no pasa nada más que el comercio, los turistas y las fiestas locales en su mayoría religiosopatriótico. Ojalá y cuando me jubile y no tenga nada qué hacer más que dejar correr la felicidad y el pacifismo sobre mi cuerpo pueda quedarme en uno de esos pueblitos, vegetando hasta que la tierra me haga suya.



 

En la cima había una iglesia.
¡Noooo, pero qué raro!



 
Para mí esa iglesia fue una experiencia distinta -al menos arquitectónicamente- porque en la parte de arriba tenía una especie balcón que recorría incluso arriba del altar.

De verdad discúlpenme por hacer entradas tan largas que a nadie le interesan. Sólo quería intentar algo nuevo D:
Luego volveremos a la programación anterior.



 



viernes, 3 de agosto de 2012

Cuencamé es de los tlaxcaltecas y ya nada volverá a ser lo mismo

Detesto las vacaciones.

Cual reflejo pavloviano he aprendido en los últimos 8 años desde que dejamos de vacacionar para pasar a visitar a los pajarillos que se han ido del nido paternal son sólo un encierro incomunicado con personas con las que estás destinado a pelear por alguna estupidez en algún punto del día.
Aún cuando ha habido sus excepciones, esa enorme y desagradable experiencia me hace rehuirle a salir de la ciudad con mi familia, y es por ello que intento quedarme aunque nunca tengo éxito.

Maravillosamente, mis padres decidieron no ir a visitar a mis hermanos, puesto que la semana anterior ellos habían viajado hasta acá, así pues, buscamos un lugar para viajar, y terminamos yendo a Puebla.

 
 
(1) Presidencia municipal [CREO]. (2) Murales al interior de la presidencia. (3) Techo de una oficina de gobierno. (4) Camino hacia el exconvento de no sé qué Virgen.
Tlaxcala, Puebla.

Pero no había hoteles libres JAAAAAAAA! Así que nos quedamos tres días en Tlaxcala, (a la que igual planeábamos ir).

Nos pareció un rancho menos pintoresco de lo que imaginábamos. Cuando íbamos llegando sólo se veían las casas en pobre estado, con sus propios maizales y caballos flacos en el patio, al más puro estilo de los estereotipos gringos.

Sin embargo al llegar al hotel la cosa fue diferente, puesto que era todo náis, con alberca, patios, juegos para los niños, salones de convenciones (que de hecho tenían conferencias), y restaurant bar, todo con una decoración rústica y cara bonita.



  
 
(1) Vista de los patios del hotel desde el cuarto. (2) Dibujito de un árbol con un conejo en la base hecho con el vaho sobre la ventana de la habitación. Relevante por alguna razón desconocida. (3) Restaurante camino al ex-convento de la Virgen de noséqué. Vendían chapulines y chinicuiles. No comí nada porque estoy a fucking dieta. (4) Vista de atrás de la Iglesia de San Pedro [CREO].
Tlaxcala, Puebla.

En fin, pasamos el día tratando de ubicar los museos y lugares de interés, pero no viendo realmente nada, así que sólo tomé fotos random. (Bien... En general siempre tomo fotos random).

Los taxis son encojonadamente caros, pero para mi suerte los pagaban mis padres, que si por mi fuera me iba a pie entre pueblos (porque el hotel estaba hasta la orilla de la ciudad, colindando con otro pueblito), pero por otra parte, nos dimos cuenta de la poca condición físicoturistera que tenemos ya: nos cansamos muy rápido, buscábamos cosas específicas y, cuando has visto varios museos, tienes mayores expectativas de lo que puedes aprender de éstos. En definitiva estar con mis padres me hace envejecer con ellos. (Pero eso es un tema que tocaré en la siguiente entrada, en el resto de nuestras vacaciones).

Al día siguiente nos levantamos temprano, fuimos al mercado a desayunar, (otra cosa que también es encojonadamente cara es la comida, de veras que yo sentía que estábamos gastando casi como España) y decidimos ir a las ruinas de Cacaxtla.



 
 
(1) Iglesia que encontramos por ahí mientras subíamos una cuesta hacia las ruinas. El chiste de la "toma" es que está entre los dos volcanes. (2) Adentro? Arriba? de Cacaxtla. (3) Restos de mural en una de las habitaciones del rey. (4) "Mijo, algún día todo esto será suyo" Camino y vista de la otra pirámide. Porque básicamente Cacaxtla era donde vivía Peña Nieto y la otra perdonennorecuerdosunombreporquenofuimos donde vivía la prole.
Cacaxtla, Puebla.

Yo estaba secretamente emocionadísima hasta el tope porque aaaaaaaamo las ruinas. Desde pequeña hemos visitado México con el propósito de ver las pirámides, las distintas culturas, vasijas, rituales y así~, y pues ya, me volví una ñoña de la historia para siempre.

Hacía mucho que no visitábamos una ruina en México (8 o 9 años) así que era un placer sentir el aire presionado y el cansancio de subir las cuestas para llegar a la zona arqueológica; ver el paisaje de variados tonos verde y esa extraña sensación de que el cielo está limpio de nubes pero el sol no quema, sentir el suelo naturalmente fértil, la grama, el camino sinuoso y andado, el olor de las pirámides...

Es una experiencia muy peculiar, algo que sólo comprendes cuando haz pisado ese suelo atiborrado de naturaleza, y cuando haz olfateado ese perfume que trae consigo la piedra.

Lamentablemente me quedé con las ganas de sentir la piedra en mis pies, y subir los montones de escaleras, contar y sentir que nunca llegas, y que extrañamente cada que volteas a ver el paisaje al pasar los escalones se ve distinto.

Igual y yo era simplemente una niña con mucha imaginación.




Después de todo siempre he tenido esa mala maña de pensar mucho.