domingo, 22 de agosto de 2010

Quiero dedicarte una canción

My love for you burns deep
Inside me, so strong
Embers of times we had
And now here I stand, lost in a memory
I see your face and smile.

He fantaseado al respecto. Y hoy lo recordé por escuchar el montón de canciones que ahora me recuerdan a ti.

Francamente, a pesar de todo, no quiero recordar a nadie más que no seas tú mientras pasan las pistas.

Duele. Pero me gusta que duela.

Pero quizás no tenga que explicarte por qué. Me atrevería a decir que, en secreto, también a ti te gusta que duela y que evoque memorias. Tal vez más que las que surgen en mi mente cuando pienso.

Debí de haber llorado, hombre, te digo...

Sabes que muchas veces dudo de mi carrera. Lo clásico me gusta, pero antes me aburro de quedarme así toda la vida. Le hago más al Jazz, tú sabes.

¿El blues?

Mmm... No soy una persona ataviada de alegrías, pero tú sabes que yo no conozco el dolor, y menos como tú.

Pero, aún así, me gustaría acompañar en el dolor algunos músicos en su eterno blues.

Esta es una pieza melancólica, con ese típico juego de escalas, que te lleva de arriba abajo. Maldito sea el blues, si te enganchaste ya no te soltó. Quiere que subas y bajes en su tristeza. Y bien que nos dejamos.

Si es por esto, aunque sea tener un sabor de amargura en las papilas gustativas todo el tiempo, a eso sí que me dedico...

Quiero dedicarte una canción. Pero la música. La letra te la dedicarás tú mismo, pensando en cada una de las personas que querrían decirte

"Adieu"



Y así, me imagino tocando en un bar. Con una cantante. Sé que mirarás a alguien. Alguien que no es ella. Te canta. Te mira.

Been a fool, been a clown
Lost my way from up and down
And I know, yes I know
And I see it in your eyes
That you really weren't suprised at me at all
Not at all
And I know by your smile it's you.

En un segundo plano el baterista, dando el ritmo, sutil. El guitarrista, ayudando la armonía del piano. El contrabajo, y cito, por supuesto, a Silvio Rodríguez, "Siempre a la sombra y llenando un espacio vital".

Don't care for me, don't cry
Let's say goodbye, Adieu.
It's time to say goodbye, I know that in time
It will just fade away...
it's time to say goodbye.

Sé que reconocerás la canción. Sé que se te paralizará el corazón por un momento, para luego comenzar a latir cada vez más fuerte. Sé que no sabrás qué hacer. Y sé que no podrás llorar. No querrías que algún sollozo interrumpiera nada.

Oh how I love you so, lost in those memories
And now you've gone
I feel the pain, feeling like a fool, Adieu.

My love for you burns deep
Inside me, so strong
Embers of times we had
And now here I stand, lost in a memory
I see your face and smile...

Y me verás. Porque estaré tocando para ti. Porque cada una de esas frases será un recuerdo. Cada vez que nos recostábamos y veíamos una historia que no era nuestra, pero quedo grabada en nuestra memoria. Cada vez que miramos el vapor del café y la imagen del otro tras él. Cada camino a casa de noche. El olor. El tacto. El sentir del otro.

Pero, por favor. Asegúrate de estar cuando esto pase.
No quiero ser yo la que esté dedicando un

sábado, 21 de agosto de 2010

Tengo amigos -creo-, pero no sé dónde están.

Ayer salí con Amanda.
Finalmente.
Si estuviste pendiente de mis constantes "Es tan mona", "Está toda pequeña", "Me da miedo porque está bien morrilla", "Creo que realmente no le intereso", "Le estoy rogando mucho ¿verdad?" y "¿Por qué le estoy comprando un regalo si me va a mandar al nabo? u///u" y demás churros quizás sepas que es algo que he estado esperando desde ese horrible junio en que partió a Alemania y dejamos la estúpida salida pendiente...
No estaba tan nerviosa como quisiera.

Usé mi indumentaria kodona, tomé el pollo, y fui a su encuentro (retrasada por la petición de recarga de dinero para el teléfono de mi madre).


El pollo que le regalé. El monísimo pollo. Quiero que ese pollo sea míoooo T____T


Llegué al lugar citado, justo a la hora. No era como planeaba que fuese, puesto que la vi ahí esperando.



Fue cuando supe lo extraño que se veía, una chica vestida así, con un pollo de chocolate en pleno sol frente a una iglesia, dirigiéndose a una niña pequeña que bien podría ser un niño, de 153 cm y complexión demasiado delgada y chica, vestida de negro y con una playera de Dark Funeral.


Cuando me paré frente a ella no pude sino sentirme como una depravada. La niña era realmente pequeña, y yo, todavía llevaba tacones.


Fuimos por las crepas y maldijimos el sol como tema para romper el hielo. No había crepas. Fuimos al otro establecimiento, y en el camino, el pobre pollo comenzó a agrietarse hasta que el chocolate dejara de ser medianamente macizo. Tampoco había crepas.


Compramos un trol que parecía más un flan.

Platicamos, de vez en cuando algún silencio que no quería llenar con mi incesante charla, pero que no desaprovechaba para observarla descaradamente.

Qué transparente es toda ella.

Ocultando la mirada bajo el copete, mirada que no puede sostener por mucho tiempo. Con una pose "relajada" para hacer creer, -más a ella que a su interlocutor-, que lo está. Insegura. Caminando y hablando de manera muy tosca a propósito, para hacer lo posible por proyectar una imagen ruda.


Yo estuve ahí hace algunos años.

Me sonreía cada vez que notaba alguno de estos rasgos, pensando "¿cómo es que no se da cuenta de lo fácil que es leerla?", mientras me enternecía. Se escudaba diciendo que la miraba juzgándola de loca, al igual que antes, más para sí, por no creerse que yo de verdad me interesaba en ella.



Su piecitos de llavero encima de mis piernas embotadas.

Dejamos el local y caminamos un poco más, puesto que tenía que irse temprano debido a compromisos familiares.
Le dije que me parecía muy linda y tsundereó sin saber qué hacer.
No quise molestar demasiado, pero, aún así, y dado que se atrevió a pagar mi consumo, aunque igual lo iba a hacer, la acompañé a su casa. Hablamos de su pobre pollo más deforme que la nada, y la invité a ir de copas alguna vez.
Vive en una de las partes burguesas de la ciudad. Las casas eran enormes y claramente caras.
Llegamos a la suya, la cual, por supuesto, no se quedaba atrás.
No pudo evitarlo más, hablaba de manera tierna, como intimidada; su mirada se cruzaba con la mía y me suplicaba algo. No supe descifrar qué. Quizás sólo quería que la dejar entrar a su casa
Me dijo que esperaba que saliéramos de nuevo. Nos miramos mientras ella seguía ahí siendo linda, hasta que llegaron sus familiares (también vecinos), la saludaron efusivamente, y ya de paso a mí también.
Finalmente nos despedimos y me fui.
Con un sonrisa en la cara y unas ganas enormes de gritar "SCOOOOOOOOOOORE!!!!", instintivamente le mandé un mensaje a Gladyss.
Después recordé que no estábamos bien. Raziel obviamente estaba descartado. Karen no tenía ni jodida idea de nada de esto. Talia tenía muchas cosas en su cabeza. Gaby... Bien, Gaby también está fuera del panorama. Se podrán hacer compañía juntos. Que al cabo no es nada nuevo.


DON'T YOU DARE CALLING ME A TSUNDERE!

Quería decirle a alguien. Quería comadrear y decirlo.

Pensé en las personas a las que no podía decirles por el inconveniente de la ruptura de corazones, ilusiones, lo que sea.
Si quitamos los pretensos, pues, quedan los homófobos y con los que estoy en mal término.
No me duró mucho la felicidad.
Poco después me comencé a deprimir. Luego pensé en que, si lo que necesitaba era desahogarme, sólo necesitaba expresarme.
Me urgía escribir.
Pero el internet me falló (Otro ejemplo de como la tecnología no es tu amiga).
Tuve que esperar hasta hoy. Ya cuando Gladyss (seguro) decidió que, si no tomaba la oportunidad que le di con el mensaje de hacer como que nada pasó, tendríamos que pasar por otro molesto drama, y tuve ensayo, en el que vi a Talia, a quien le comenté lo que pasó y presurosa fue a picotearme las costillas haciendo un "iii" (al parecer su conflicto había sido temporalmente resuelto, aunque le había surgido otro).
Aún así, creo que debo hacerme más a la idea de que eso de los amigos ya no es como antes.
Y de cargar una libreta.
EDIT: Aún así, me disculpo con Mapache~ Quien no es mi comadre, pero nunca le expliqué que no me sentía cómoda contándole ese tipo de cosas, debido a toda nuestra historia, y a su clara homofobia.

sábado, 7 de agosto de 2010

Hice una aplicación en el facebook.

Gladyss y yo volvimos a hablar de manera más seguida. No, todavía no le he hablado acerca de su loquesea con Leo.

Pero hemos estado saliendo y viendo series yaoi, yuri y una animación muy buena que les recomiendo.

Sí tú, Mokona Nekoi, ves esa animación sin mí, no te voy a hacer nada, pero me harás sumamente infeliz, y no como lo que pasó con la de Toy Story. Más.

De cualquier manera, mientras volvía a ver esas series que tantos suspiros me sacaron y lo seguirán haciendo, una vez más caí en cuenta del montón de endorfinas que me libera.

No, en serio.

Me siento tan bien. Sonrío, me siento grande.

Es más, hasta me da por creer que el amor está ahí afuera y está reservado para las personas del mismo sexo .


Alineación al centro
¿Y todavía me preguntas?

Muchas veces pienso que hay un montón de cosas de niña normal que no me gustan, que no acostumbro hacer, deseos, metas y de más preferencias.

Pero, ciertamente, me gusta el romance.

Me gusta la trama rebuscada con impedimentos para que dos personas estén juntas pero que a pesar de todo se quieran; la psicología de los personajes que hace que cada uno, con todo y cada una de sus aficiones, defectos, costumbres, pensamientos y traumas hagan que se sienta de tal o cual manera con el otro personaje, cómo se dan cuenta del sentimiento, cómo comienza el romance...


Ándale, más o menos así...

Pero así :D

Me parece perfectamente aceptable. Francamente amor es amor aquí y en Zimbabwe (¿verdad? ._.) y realmente no me causa conflicto que mis cuentos de amor sean de un príncipe salvando a otro vestido de princesa. De la misma manera que las chicas normales se empanan de ver a Edward diciéndole a Bella que en toda su vida vampiresca se había topado con una chica que lo hiciera sentir como sólo ella puede (o algo así) yo me empano de que Soubi le diga a Ritsuka "Me dijeron que yo te recuerdo a las mariposas; también, que trataste de atrapar una mientras estabas en la rueda de la fortuna... ¿Lograste atraparla? [No... Cuando traté de alcanzarla desapareció...] Ritsuka... *extiende la mano* [¿...?*la toma*] Me atrapaste."



Ehm... Sí, bueno.

Me gusta. Me empana. Hace que sonría. Me hace feliz~ (incluso más que muchas de las personas que me rodean).

Por eso lo hice o_ó

Creé una aplicación en el facebook con frases yaoi.

Porque hace que recupere calor al cuerpo y eleva el azúcar en mi sangre~

Porque se me da la gana :D

domingo, 1 de agosto de 2010

*Suspiro*

Ella me abrió los ojos a muchas cosas. A forjar principios, a tirar viejas costumbres, a desechar tabúes, a pensar en que existen un montón de cosas que yo sólo creía en la imaginación. Ella era la prueba de esto.

No es que lo hiciera directamente, pero su sola presencia me hacía reflexionar.

No sé cómo tratarla. Ni cómo reaccionar a lo que me dice, si es propio decirle lo que pienso, si le interesa saber de mí, o qué cosas le interesan saber de mí. No sé cómo decirle cuánto la quiero; así que se lo comencé a decir a otras personas y no a ella.

Creo que tampoco fue una buena idea, porque a la gente no parecía agradarle mucho que yo la quisiera tanto. Veo claramente en sus miradas el miedo que les da que me lastime. Y es un miedo completamente justificable, puesto que ya ha pasado varias veces. No me da miedo quererla; sólo me frustra no saber qué hacer a su lado, cuando todas las personas que están cerca no tienen ningún problema. Quizás sólo lo pienso demasiado.

Que me lastime no me resulta de ninguna manera molesto, espantoso o razón alguna para irme o dejar de importarme, es sólo que creo que soy parte de una multitud a blanco y negro, sin nada resaltable; en fin, creo que lo que siento, mis intenciones y mis deseos hacia ella realmente no le significan o ayudan en nada.

Sigo sin poder verla, ni saber de ella. Así ha sido y así será, por lo que veo.

Quizás sólo me reste esperar alguna coincidencia espacio-tiempo.
No creo tener la fuerza para hacer que pase por mis propias manos.