viernes, 9 de septiembre de 2011

Dejar de recordarte

Depende mucho del humor, creo, cuando me acuerdo de mi empanadez.

Hay veces en que simplemente amanezco fatalista y los sesenta metros que nos separan me parecen ciudades enteras, y no hablarte me parece una clara seña de que preferirías comer clavos a establecer contacto conmigo.

Otras que debo tomar la iniciativa y que aprovecharé cualquier oportunidad que se me presente para disfrutar de tu compañía, de algún saludo, de regalarte una sonrisa.

Algunas cuantas, también, pienso en la posibilidad de que tampoco sepas qué decirme, cómo acercarte, de si también maldigas el momento de no poder acercarte por pena a las personas a mi alrededor, o de si la timidez te pese lo mismo. Esas veces también te pezco mirándome de reojo. En esos momentos sé que me miras, a la distancia, sentado en esa banca entre los árboles, y yo desde el segundo piso del edificio. También sé que te das cuenta de que te observo, pero ni tú ni yo creemos tan certeramente esto como para dejar de temer el rechazo de un saludo. Quizás esos sesenta metros sí sean ciudades enteras, kilométricas entre la convicción de uno y la voluntad del otro.

A final de cuentas, desde aquella vez, ni por una ni por otra nos hemos hablado.

Todos esos días estuve en compañía de otras personas. Bueno, no es como si antes de eso mi compañía fueras tú. Las tardes estoy sola, y las horas libres también. Eso no cambia. No he hecho ningún amigo nuevo, -inclusive me ausenté de algunos y algunos se ausentaron de mí-, pero, no es que haya estado particularmente triste. Sólo nostálgica, con el suspiro que siempre te guardo.

Eran las doce del día de un jueves y mientras la maestra atendía a algunos alumnos, el tema de conversación era el rol que tenía cada cual al estar en primaria. Le di un leve empujón al compañero a mi lado en el hombro, uno de aquellos que había estado conmigo este tiempo. "Seguro que tu eras un bully desde pequeño y por eso ahora estás así ¿eh?", él se volteó, negó con la cabeza y comenzó a explicar como es que era todo lo contrario. Su amigo, famoso por ser poco discreto con algunas intimidades de sus demás amigos, además de formar junto a él un perverso dúo de burlas hacia todo lo que se mueva, estaba sentado tras de éste. Pude ver como comenzaba a reír y hacer mofa de la misma plática, codeándose con los compañeros y soltando carcajadas. "Y seguro te desquitas con Hiter y conmigo porque te martirizaban cuando más chico", él se rió, y antes de que pudiera hacer una broma al respecto, su amigo alzó la voz y, dirigiéndose a nosotros, dijo "pues a mi me cae que ustedes van a terminar siendo pareja".

Estaba desconcertada. ¿Qué carajos tenía que ver eso con nada de lo que estuviéramos hablando? Pero por otra parte, sabía que ese sujeto no estaba hablando por hablar. Me quedé confundida e inevitablemente sonrojada. Ambos intentamos llevar la corriente y no darle importancia al tema, aunque las burlas y los gritos habían comenzado. Eventualmente la maestra entró de nuevo al salón y el tema se quedó ahí.

El resto del día no pude evitar pensar en eso.

Quizás era que yo sólo me imaginaba contigo. Cómo serían nuestras citas, las audiciones, nuestro comportamiento en la escuela. Cómo sería si me quisieras. Y por más que pasaban cosas, y por más que me preguntara la gente, incluso las veces en que pensé rendirme y dejarlo por la paz, no era capaz de verme con alguien más sin pensar en ti (a excepción de dos personas igual de imposibles que tú). Tal vez por eso sería que no pensé que nadie en el cochino planeta pudiera considerarme atractiva o posible material de pareja.

Si él y yo...
Nah...
Él es tan despreocupado, simplón, burlesco, irrespetuoso, poco serio. Siempre me desespera pensar que una persona tan talentosa como él se porte de una manera tan desprolija. Y yo, tan complicada, teatral, sobreanalítica, penosa, amante de las reglas y los buenos modales.
Si él y yo...
¿Y la escuela? Él es popular y le habla a todos, se le facilita hacer cualquier cosa que le pongan enfrente y su carácter es tranquilo y se deja llevar, como flotando en el agua. Y, bueno, aunque me gusta ser amable, dar un educado saludo, una sonrisa y un "buenos días" no es lo mismo a hacer una plática, además de que soy muy grillera y defiendo mis ideales aún cuando la otra persona no me esté escuchando.
No. Es que... No. ¿Cómo sería eso?

Y, por un momento, dejé de pensar en ti.


lunes, 29 de agosto de 2011

Flores



Desde pequeña había estado reacia a la "romántica" idea de la entrega de flores como un regalo.

Eran muchas cosas, desde que no me gusta lo cliché, lo típico, algo que ha pasado tantas veces que dejó de ser especial, hasta que las cosas que son muy vistosas me dan muchísima pena y la tierra nunca me ha hecho el favor de tragarme cuando quiero.



He recibido algunas flores en mi vida, generalmente por parte de mi familia tras un evento importante; ganar un concurso, una graduación, un cumpleaños en que no se les ocurriera qué regalarme. Pero he sido cuidadosa de dejar en claro a mis amigos cercanos (o a los que alguna vez lo fueron) que lo mío no son las flores, aunque todavía no descubro el verdadero por qué, la enorme incomodidad que tengo al recibirlas y no saber cómo reaccionar (evitar la violencia o forzar una sonrisa) me ganan al momento de tomarlas en mis manos.



Aún así, la primera vez que recibí un ramo de flores en un sentido romántico, se convirtió, con el paso del tiempo, algo muy especial.

Yo no estaba lista, -y probablemente sigo sin estarlo-, para recibir los sentimientos de una persona que a mí tanto me quería y que yo negaba querer, la mayoría de las veces de maneras tan hirientes, por pura inmadurez, porque no podía aceptar sentirme así por una persona tan simple.

Gladyss me había dicho alguna vez que las flores, cortadas y regaladas a una persona a quien quieres, se quedaban "vivas" el tiempo que era proporcional al cariño que esa persona te tenía.

Yo quería que las flores se marchitaran, e intencionalmente las descuidaba, aunque siempre las miraba de reojo en el jarrón, viva metáfora de lo que estaba haciendo con nuestra relación. A pesar de todo, las flores siguieron ahí, sin una sola arruga en sus hojas, sin decoloración en sus pétalos. Y me dolía el pecho. Quería tenerla ahí de nuevo. Quería abrazarla, quería acariciar su cara, sentir su respiración cálida y compartir una bufanda en el frío de diciembre.

Pero no se puede. No podemos. No puedo.

Ya no.

Hasta que por fin el día llegó en que las flores ya no dieron más. Recuerdo derramar un par de lágrimas y voltear la mirada fingiendo que nada había pasado desde un principio.



Luego pensé en la impracticidad de las flores. No sólo la planta no va a poder sobrevivir, sino que el residuo no va a durar, se va a marchitar, y eventualmente tendrás que tirarlas y ahí se te fue el dinero en el ramo.



Entonces me puse a pensar ¿cómo, pues, podrías cortejar a alguien de manera más funcional?

Y la vi de reojo en un estante: Algarabía.





Con eso totalmente le daría una cita a alguien.

A esos ramos no les digo que no~ xD

miércoles, 24 de agosto de 2011

If you want to be truly human.

You must not kill people.



Litchi Hikaru Club es un manga basado en una de una serie de obras para el teatro Grand Guignol en Japón. Es una historia llena de violencia, sexo, brutalidad y angustia, que relata la historia de un Club de 9 muchachos, liderado por Zera, con el objeto de obtener la belleza, utilizando una máquina perfecta creada por ellos mismos. Lamentablemente, aunque la belleza sea una cosa casi divina, su admiración y deseo siempre serán imperfectamente humanos.



En Unsuki lo traducía¿mos? Bien, fue un proyecto en el que yo definitivamente no tomé parte, y el cual leí apenas en enero. Lamentablemente, según Onne-chan, Viz licenció LHC y no he podido saber qué demonios pasó. Hoy he encontrado el capítulo 5 en inglés y la curiosidad me carcome. ¿Qué pasará con Litchi? ¿Con Kanon? ¿Con Zera desquiciado por la sublevación de sus peones -y los recuerdos de un viejín diciéndole que va a morir joven? ¿Y esa predicción de la estrella negra? Digo, que es obvio que la primera no va a pasar, así que quiero saber cómo sucede la segunda.



He conseguido los raws y el capítulo final, pero, de nada me sirven si no puedo leerlos, y esta es una historia cuyo trama es imperdible: ver los dibujitos no basta.



Dude, you messed me up...

sábado, 20 de agosto de 2011

Cerezo



Faltaban veinte minutos para las cinco, cuando decidí limpiar el piano, considerando las palabras de mi invitada "llego de cinco a seis".



Escogí uno de los productos de limpieza, en mi ignorancia sobre limpieza de pianos. Ni siquiera sabía que tipo de madera era, pero era madera al fin, según yo.



Cuando estaba en preparatoria, recuerdo que Onne-chan llegó hablando sobre su nueva computadora, Mazapán, llamada así por ser lo que estaba comiendo cuando la descubrió en su cuarto. Pensé en lo espontáneo del nombre, y en cómo yo, a pesar de imaginarme cantidad de nombres para mis posesiones, terminaba con unos ridículos, insípidos, o simplemente demasiado forzados. El único nombre que me llegó al instante fue "Eurídice", mientras oía la mítica historia, y pensé que cuando tuviera un bajo eléctrico, sería para mí como Eurídice para Orfeo. Recordando esto, después de escuchar la historia de Mazapán, consideré los nombres espontáneos para los objetos importantes.



Pasé la franela con pocas gotas del líquido de penetrante olor a cereza.



Sonreí.



Cerezo.



Volteé la mirada y vi la tela que normalmente cubría el piano y había quitado para limpiar.



Algodón azul con un estampado de cerezas azules.

viernes, 12 de agosto de 2011

Improvisando acercamientos



La leía ocasionalmente, y con esa misma frecuencia encontraba en ella algunas cosas que también me agradaban a mí, cosas que usualmente no tenía con quien compartir, gustos incomprendidos a pesar de haber masas de gente clamándose fans. Mi mejor amiga siempre me bastaba para eso y para todo lo demás, pero obviamente no podíamos estar juntas todo el día, por más que yo quisiera.



Quizás es sólo cuestión de gustos, pero siempre me dieron muchas ganas de hablarle; imaginaba que sería muy divertido hablar con ella, el simple hecho de relacionarnos, de debatir o concordar, aquellas cosas que yo sentía teníamos en común.



Hablábamos de vez en cuando. Creo que no consideré en ella algo más que las cosas que hacía; no tomé en cuenta que había un ser humano con experiencias, sentimientos, relaciones y deseos detrás de esas opiniones y gustos que yo veía. Tendría sus razones, pero no se fiaba fácil de la gente, era algo insegura y cortaba la comunicación o la profundización de la relación cada que podía. Intenté salir con ella varias veces, me plantaba, se negaba o cancelaba siempre a último momento, como con vergüenza de salir.



La vi una vez, cuando fue ella quien se me acercó y me invitó a su cumpleaños. No me importó la gente desconocida, porque a pesar de todo, ella me interesaba.



Retomamos la comunicación. Como habla, como se expresa, las cosas que dice y hace, como se comporta conmigo: ella me interesa, como el ser humano completo que es.



Quisiera ser su amiga. Quisiera ser cercana a ella.



Pero esas cosas no se dan así, y yo lo sé. Y sé que esta simple actitud mía la puede espantar, y con toda razón, pero sé que esta vez no se trata de mi habitual sonrisa triste y queja de no tener amigas, féminas con quien compartir. Esta vez se trata de que esta persona me agrada, y quiero acercármele.



En este momento me gustaría tener un manual para hacer amigos .-.



Y luego ella es puro waifu material, toda linda, tímida, mona, hogareña y no sale de su casa todavía menos que yo. Y yo toda agresiva, con poca coordinación motriz fina, brusca y retardada para los acercamientos sociales, quién sabe qué vaya a pasar.

sábado, 6 de agosto de 2011

Nuevas adquisiciones

Mi primer mejor amiga fue Nomo. Era pequeñita, de piel suave y morena, con ojos oscuros y una sonrisa permanente, según yo muy bonita, y según sus pretendientes también. Yo también era muy bonita, según ella, y según mis pretendientes también.

La conocí en secundaria, y los años que estuvimos juntas los recuerdo como los más felices, prósperos en muchos sentidos.

Cada vez que un nuevo pretendiente aparecía para mí, Nomo daba un respingo, sonreía pícaramente y me decía que ya tenía una "nueva adquisición".

Pasaron los años y aquello que me hacía tan "bonita" resultó ser algo que ya no buscaba nadie, y aquello de las "adquisiciones" como sinónimo de pretendiente dejó de ser una verdad en cuanto comencé el bachillerato.

Sin embargo, en uno de los medios en el que me desenvuelvo ahora, cinco años después, "adquisición" es algo también digno de presunción (aunque ni en ese entonces presumía tener pretendientes, así como ahora no presumo adquirir esto).

En lo personal creo que es más fácil de manejar esto que lo otro, aunque sea un poco más solitario, por eso me alegra decir que tengo nuevas adquisiciones


Finalmente llegó mi pedido de Putumayo *raburabu*. Amo mi reloj, al cual no le quise cambiar la hora de Japón, secretamente porque me daba miedo tocarlo descomponerlo.


Mi blusa =Q= Por delante y por detrás. Estira un montón y la tela es de sudadera, toda suavecita como me gusta~ Un extra que me encanta es el gato @Q@ Siempre quise al gato de Cheshire en prendas, pero las pocas que encontraba eran de Disney para niños. Es una de las cosas que me encanta de Putumayo, es la brand cuyos prints más me gustan~


Por otro lado me hice clienta de Muuh~
Después de mi anterior pedido, decidí entrarle a la joyería, con estos dos collares, -aunque con miedo del material porque me causa alergia-. Me gustan bastante, y como es más sencillo usar y combinarlos con ropa normal, ya fueron debidamente estrenados, uno con mi blusa de Putumayo~

La otra parte de mi pedido a Muuh fueron estas muñequeras con anillos. Debo confesar que mi razón para pedirlas fue por la enorme curiosidad que me daba tocar el piano con ellas, ¿cómo se vería? ¿sería cómodo? ¿podría tocar con ellas?
Ahora puedo decir que se ven bien, y es menos difícil de lo que pensé que sería, pero aún así no me da confianza ir a un recital así, porque el anillo golpea en las teclas y un mal movimiento me podría hechar a perder todo... *shivers*





Luego los vestidos por los que estuve a yendo y viniendo con la costurera que nos debe dinero e.é
Resultaron bastante bonitos, aunque hubiera preferido el rosa con la falda más amplia, pero la tela ya estaba comprada para cuando se me ocurrió hacerlo en base a un vestido de Angelic Pretty (Nadie más sorprendida que yo, considerando que AP es de lo que menos me pondría, pero ya ven, creo que llevo algo de Sweet en mí o_o...)
El otro en realidad es una copia de uno que vi en Alcalá de Henares en mis vacaciones, pero que me quedaba levemente (en serio, eran como dos centímetros nada más e_é) chico del busto. En realidad, quedó igualito al modelo original, así que confío en las habilidades (NO EN LA RESPONSABILIDAD) de esa costurera.

En general creo que por fin he satisfecho mi repentina necesidad consumista, y aunque tengo más compras en la mira el hecho de que ya no tengo dinero creo que con esto basta hasta la próxima vez que pueda costear decida comprar nuevas cosas.

viernes, 22 de julio de 2011

Déjalo salir

Estaban en una fiesta. La chica rubia había perdido en un juego y tenía que tomarse un shot, sólo que no había caballitos, y tuvieron que usar vasos comunes. Ella simplemente se lo arrojó a la boca, con más fuerza de la que hubiera querido, haciendo que el alcohol sin desolver penetrara sus fosas nasales. Comenzó a ahogarse y a toser. Su amiga, a su lado, le palmeó la espalda, y con fingida preocupación, le dijo:
"Déjalo salir"
True Story. (Las conozco a las dos)


Disculpen, sólo necesito desahogarme sobre unas cuantas minucias antes de partir en unas cuantas horas, porque quién sabe si me conecte después, y si de algo estoy segura es que no tengo con quién hablar de estas cosas.

[SPOILER (de X, Tokyo Babylon)]

Primero leí X. Mal, porque leí el tomo 9, justito cuando empieza todo su desmadre. En fin, luego leí el 12 y dije, "¿A él le gusta él? o_o", también, mal, porque en CLAMP cada capítulo es un giro de trama y si te pierdes dos tomos no te diste cuenta de quién era el hijo de quién y cuál era el destino de fulanito y si se iba a cumplir (y muy probablemente te perdiste de que alguien se quedara ciego, pero, no te preocupes, seguro que luego vuelve a pasar).

Cuando pude leerlo como es, aunque el inconsumable amor la trágica historia de Kamui y Fuuma se lleva la atención del lector por su naturaleza protagónica, no me era para nada indiferente la dolorosa e impotente -y, nuevamente, inconsumable- relación entre el Sakurazukamori y el treceavo líder del clan Sumeragi.



Leí un par de veces los tomos que los involucraban, a veces sólo esas partes, y no podía entender el afán de Subaru de decir que él no tenía valor alguno frente al Sakurazukamori (perdonen, desde que aprendí a decirlo lo repito y lo repito x3), si para mí estaba clarísimo que se amaban, pero era de esas situaciones en las que los involucrados son los únicos que no lo saben.

Seishiro pensaba que Subaru quería matarlo. Subaru creía que para el otro no valía nada, pero que debía vengar el asesinato de su hermana y matarlo.
Las cosas se complicaban cuando Fuuma metía su cucharota; cuando dejó ciego de un ojo a Subaru (no me mientas ¬¬), cuando le decía a Seishiro que sólo él podía cumplir el deseo de Subaru, pero que no era el que él creía.

Y yo me preguntaba ¿cuál jodidos era el deseo de ambos?

Luego, llegó la decisiva y famosa pelea en el Puente Rainbow.



Seishiro toma el cigarro que fuma Subaru con mano ensangrentada, éste inquiere que acaba de asesinar a alguien en la zona, y justo después de que el otro contesta "Pues yo soy el Sakurazukamori", la barrera es levantada y la batalla comienza.

Los ataques son lanzados, las explosiones comienzan, los pétalos de cerezo caen...

-No tienes porque usar estas ilusiones. Yo sigo siendo prisionero del cerezo. Desde aquel día.
-El Kamui de los Dragones de la Tierra me lo dijo. Que sólo yo podía cumplir tu deseo. Sin embargo, a mi me parece que eso no es del todo correcto. Lo que tu deseas es matarme ¿no es cierto?

Una mirada es lanzada en la distancia, y sin más explicación que un "Te equivocas" retoman el ataque; una explosión ocurre, y la barrera hecha por el líder del Clan Sumeragi, se deshace. Una barrera que sólo puede desaparecer con la muerte de su creador.



Estupefacto, Subaru no hace movimiento alguno mientras el cuerpo de Seishiro cae a sus pies, herido de muerte.

"¿Por qué?"

Ahora en los brazos de Subaru, el Sakurazukamori le explica la maldición que le colocó su hermana antes de asesinarla. Si él intentara matar a su hermano de la misma manera que a ella, el ataque sería revertido, matándolo a él.

Mientras las lágrimas caen lentamente, incrédulas como aquel de donde provienen, éste dice

-Cuando tu mataste a Hokuto y desapareciste frente a mí, yo planeaba matarte... Pensé en borrarte de mi corazón y seguir con mi vida... Pero... No pude hacerlo... Aún si para ti yo sólo valía una roca... Aún si sentías que sólo era una rama bajo tus pies, aún así... Es por eso que quería que tú me mataras. Aunque te olvidaras de haberlo hecho, aunque yo sea uno de los tantos sacrificios al cerezo... Al menos... Habrías sido tú...




Y ese recuadro en blanco que no deja mas que especulaciones.

"Tú nunca... Me dirías las palabras que yo siempre quise escuchar." Reacciona Subaru, resignado, aferrándose al cuerpo sin vida de la última persona a la que quería proteger en todo el mundo.

Pues yo no sé ustedes qué chingados, edá? Pero yo lloré con ganas la primera vez que lo leí. Bueno, por dentro, porque mi cuerpo es como un autómata sin sentimientos que no me obedece cuando le digo que llore como Magdalena.

Y ya, recuerdos en los que Hokuto le dice a Seishiro antes de morir que espera que él y su hermano sigan vivos y sean felices juntos, y que aunque crímenes que no se perdonan, no hay persona que no pueda amar, y se muere, y Kakyou dice las líneas más desoladoras y reales que haya leído en todo el manga "El futuro en el que tu creías... Jamás llegó. Y los deseos por los que viviste... No se hicieron realidad."

[/SPOILER]


Pero que si por Dios yo no entendía porque todos los diablos de mugres de personajes en X-1999 decían que su deseo era "morir a manos de __________" ¿por qué? ¿por qué no desear "ser feliz con _________", ah, no, Dios nos libre de tener que dibujar una escena de amor no angustiosa, ¿eh, clamp?

Es una manera de pensar a la que le encuentro lógica, pero no sustento. En la historia extra de ese mismo tomo la explica la madre de Seishiiro "Me siento feliz de que seas tú quien me mate. No hay mayor felicidad que la que se obtiene al ser asesinado por un ser amado."

Así que para la "alegría" de los lectores la mamá de Seishiiro explica que todo Sakurazukamori es asesinado por el sucesor, quien tiene la suerte de ser la persona a quien más ama el predecesor.

Además de que Fuuma dice que le parece que el de ellos dos es un final feliz (sí, pendejo, dile eso a mis muñecas cortadas y mi camisa llena de mocos y lágrimas), porque Seishiiro murió por quien quería morir, y dice que si fuera él (osea que ya desde ahí nos dijo qué cosas le quiere hacer a Kamui ¬¬) no podría dejar que a aquel a quien considera especial muera, y que esa persona tuviera que morir, preferiría que fuera en sus manos.

También comenta después que el Sakurazukamori estaba encabronadísimo porque Fuuma le quitó la vista a Subaru, porque se atrevió a tocarlo (y digamos que me quedó claro que aquí las relaciones son sádicas y que le expresas tu amor a una persona arrancándole un globo ocular miembro, o matándolo (que sería algo así como si le pidieras matrimonio).

Pero luego... Hoy, terminé de leer Tokyo Babylon (la precuela, historia en donde los principales son Seishiiro, Subaru y su hermana gemela Hokuto, y todavía son pequeños y adorables jovencitos)

Resultó muy... extraño, comenzar a leer TB y ver que era una bonita y alegre historia en donde los tres eran muy cercanos, la chica animaba a Seishiiro y a Subaru para que tuvieran una relación, Subaru era un niño adorable, inocente y apenado por su situación "involuntariamente amorosa", y Seishiiro se divertía con él haciéndole ligeras bromas románticas. Tenían citas, trabajos, una casamentera que cocinaba para ellos. Todo tan AMENO.

No fue sino hasta el tomo 7 (último) que Subaru hizo una revisión de sus sentimientos, tras el accidente de la pérdida del ojo derecho (uy qué raro ¬¬) de Seishiro.


"That day, as I was banging Seishiro's operating room door... I was crying, because I was afraid. I was so afraid that he might hate me... And that I might never see him again..."

"...I'm in love with Seishirou-san"

El shock. Sus lágrimas cuando se dio cuenta de sus propios sentimientos. Las mías cuando, dos páginas después. Seishirou le informaba que él iba a matarlo.

~El siguiente es el spoiler de TODA la serie, si tienes interés de verla y no te gustan los spoilers, no des click.~

Esa fue la apuesta más cruel hacia los sentimientos de una persona que se la haya podido ocurrir a las CLAMP.
No fueron los golpes, no fue la traición, la ignorancia de lo que pasaba, la injusticia de la postura tan desbalanceada de ambos en la situación. Fueron esas palabras, dichas justo cuando ese niño tan puro y bueno se había dado cuenta de la primera persona que era especial para él.
"Yo te amaba..."
...Pero hay veces en que eso no importa.

Y por fin entendí porqué esa herida emocional, porqué el "yo no significo nada para él". Porqué quería ser asesinado por él.

Lo que no entiendo es ¿por qué le dijo todas esas cosas y no lo mató? ¿Todavía no lo quería? ¿Quería esperar más? Si le había quedado claro que no le era especial, ¿para qué dejarlo con vida? ¿mintió? ¿No fue capaz de decir que lo quería y prefirió decirle que iba a matarlo?

En fin, son las cuatro de la mañana y yo aquí lloriqueando por amores que no pueden ser. (y no son míos)

martes, 5 de julio de 2011

Mujeres necias que acusáis la cobardía del hombre sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis


Desde que salimos de la exposición de pintura el estómago no paraba de dolerme.

Recién había comprado el celular, y aunque no entendía muy bien lo del registro pensé en usarlo para hacer la llamada. Las tres personas que conmigo estaban me aconsejaron llamar al día siguiente; un poco aliviada de no tener que hablar ese día continué caminando con las dos chicas, abrazando mi panza con una mano.

La noche fue terrible. El dolor se hizo tremendo y sólo podía dormir en los pequeños ratos que el cansancio ganaba una pequeña batalla que mis gemidos luego se encargaban de arreglar. Me retorcía en la cama, ahogaba mi cara en la almohada y me quejaba, hasta que dieron las cuatro de la mañana.

Suficiente. Bajé las escaleras y me paré frente a la puerta del cuarto principal, como tantas veces cuando niña.

Curiosamente la molestia estomacal ahora era leve. ¿Qué diablos?

No quería molestar a mi madre, pero tampoco confiarme de la inusual calma, así que me fui a sentar a la sala. Dieron las seis de la mañana, cuando mi padre llegó me pegó en el brazo, se sonrió y fue al baño. No me dolía tanto, pero...

"Quiero a mi mamá"

Fui y me tumbé a su lado explicándole mis dolencias. Ese día no fui al taller de Jazz y no pude levantarme de la cama sino hasta las 2 de la tarde.

Sintiéndome menos mal, pero lejos de sentirme "bien", tendí la cama donde pasé mi mala noche, y me puse los lentes mientras decidía qué disco colocar en el aparato reproductor de música. Eran las 3:50 p.m.

Mi primer opción fue colocar "Can't take my eyes off you" de Muse, para empanarme. Pero luego, el miedo. Quizás sería mejor "Tragedies" de Sasaji Masanori. O a lo mejor debería de hacer la cochina llamada.

"Mala idea" pensé en cuanto comencé a sentir las náuseas en mi estómago. No sólo era el dolor sino los malditos nervios...

Me senté y observé su número en mi celular. El primer número. Hasta me da vergüenza verlo, casi como si estuviera ahí a propósito. Mi pulso se aceleraba.

Llama. Llama. Llama.

Será un casual "¿Fulanito? Hola, ¿qué tal? Es zutanita. Hey, llamaba para ver si tienes tiempo libre esta semana para salir conmigo". Así. Simple.

...Mejor lo digo primero en voz alta. Repetí. Se oyó tan ridículo en mi voz.

Bueno, no importa cuánto lo ensaye la que cuenta es la que le diga, a fin de cuentas. Aplasté el botón para llamar.

"Fulanito. Rechazada..."

Ok, Movistar, no me ayudas en nada.

"Acceso denegado".

Tomé el teléfono de la casa y marqué 12 números. Faltaba uno.

"¿Vale la pena?" me interrumpí "¿De verdad me gusta lo suficiente? ¿Es de verdad necesario que pase por esto? Ha pasado tanto tiempo, no he avanzado casi nada y estoy tan cansada... Estoy exahusta de esperar, de querer, de callar de no recibir nada a cambio, de no pedir nada. Quiero dejarlo por la paz."

Seis. Tecleé el último número, antes de dejarme entrar en más cabilaciones, y lograr deprimirme en vez de dejar de estar empanada. Esperé varios tonos. Contestaron de manera un poco hostil.

"Chingado, si de por sí tengo voz bien nena para hablar a un teléfono desconocido, así ni cómo quieran que lo arregle".

Titubeé. Mi voz comenzó a temblar. Se hacía cada vez más agudita y ñoña...

"A-h... ¿Fulanito.......?" A ver ¿dónde quedó la condenada determinación de ayer? Se fue con el té de la mañana, seguro...

"S-soy Zutanita" Su reacción, carajo su reacción. Preferiría estar lavando el baño de una cárcel que hablando conmigo. Termina esto rápido; termina, ¡termina!

"Hey, ehm-- esto... eh-- (toma aire, mujer) llamaba para ver si (¡quita en este momento esta voz de retrasada social y habla con decencia!) ¿tienes tiempo libre esta semana para salir conmigo?"

"Anda..." Dijo él. Y comenzó a explicar como no tenía tiempo, y estaba ocupada, y no eres tú ni soy yo es mi trabajo, y pues ya otra vez será, ni modo. No recuerdo qué más dijo, un cuarto de mí pensaba en lo idiota que me sentía, otro cuarto en lo mucho que extrañaba su voz...

Colgamos. Me tumbé en la cama. Fue mi primera vez haciendo el rol "masculino". Invitar a salir. Pedir el teléfono. Esperar. Hacer la llamada. No fue tan fácil llegar hasta aquí. Ahora sigue la parte de "lidiar con el rechazo". Hombres... No los vuelvo a juzgar así como si nada: la tienen difícil.

Y abracé mi estómago mientras sonaba "Still loving you".
¿Serían las mariposas o el dolor...?

sábado, 2 de julio de 2011

Entre alcoholes y retos


Empezaron a tomar a eso de las seis y media, casi siete. Perdí la cuenta de la hora y cuánto tiempo llevábamos ahí.

Comenzaron los juegos, y poco a poco comenzó a hacerse la fiesta. La música, los chistes, las bebidas, todo amenizaba una típica reunión entre universitarios. Después de salir para comprar más alcohol, las cosas empezaron a subir de tono. Desde el principio yo no me había preocupado, al no bebr ni fumar, las únicas consecuencias con las que tendría que lidiar son las de mi estupidez natural y un poco de adrenalina juvenil.

Sólo éramos tres chicas, una con novio, presente. Recordaron como esa misma chica y la otra se besaron a petición de todos los chicos, entre ellos el novio. Fetiches, pensaba yo, nunca tuve problemas con las relaciones entre el mismo sexo, pero todavía me cuesta trabajo dejar entrar la idea de la poligamia sexual en una relación.

Soy bien argüendera, ni 'pa qué. Bien a la sordota yo también las animaba, pensando que no iban a hacerlo, y pues no, no lo hicieron, al menos no hasta que el alcohol subió. No fue la gran cosa, pero luego comenzaron los retos, que era lo único que me temía. No soy realmente asquerosa, y hay pocas cosas que consideraría un castigo, pero estaba segura de que me pondrían a tomar alcohol a lo imbécil, sabiendo que era mi talón de aquiles. Cerveza, de seguro, pensé, con lo que me desagrada esa cochinada...
Lo hicieron.
Ella me besó. No fue nada, no fue apenas nada, pero lo hizo.

Comenzó a haber más retos y menos preguntas, y de alguna manera me involucraban a mí. Ellos seguían tomando.

Luego él me besó, aunque el reto no era ese, lo hizo. No recuerdo haberlo disfrutado como hace mucho creí que lo haría.

Pasaban más y más horas, y más y más retos, bebida, canciones, gritos, risas.

"No fue mi mejor elección de ropa este día" repetí por tercera vez desde que estábamos ahí, cuando la mayoría salió a fumar. Mi pantalón blanco y blusa con holanes rosa, sin manga. Todos los demás, de negro. "¿Quieres mi chamarra?" ofreció el chico que acababámos de conocer "Digo, porque eres la única chica que está así..." No quise aceptar, pero luego mi amiga llegó y repitió aquello que me dijo cuando le pedí consejo para mi primera cita con el chico que me gusta: Déjate querer. "Te va a servir para cuando salgas con él" dijo, con una sonrisa que dejaba ver claramente que no era para nada esa su intención. "Bueno", me resigné, y me puse la chaqueta de cuero (No recuerdo que trajera una chaqueta de cuero...) sintiendo el cambio de las frías gotas de lluvia por el cubierto del forro. "Te está tratando muy bien ¿eh? Ese chavo" me susurró nuevamente mi amiga, claramente insinuando un "hoy ligas". Quizás no vio en mi mirada el "me importa un pepino".

Ya se acercaba la medianoche, y avisé unos retos antes que me iría. El chico se puso especialmente cariñoso; no me molesta que me demuestren cariño, siempre que no esperen que yo haga lo mismo.

"Me voy."

Después de mucho relajo, y de que sorprendentemente no me quisieran detener, mi amiga tomo del brazo al chico nuevo y dijo "vamos a llevarla a que tome un taxi".

Estás jodida si crees que voy a ligar con él.

El chico que me besó me abrazó en su ebriedad y comenzamos a caminar. Me siento más cómoda con él, sabiendo que por más alcohol que hubiera, esa línea de "sólo como compas" no se iba a borrar, ni por el incidente de ese día.

Casamentera que no fuera la otra, movió los hilos de sus títeres briagos y me dejó con el otro sujeto. Me abrazó en medio de la calle, con quiénsabequé excusa de persona que ha tomado demasiado.

La otra chica comenzó a coquetear con un sujeto, mientras yo trataba de quitar mi cara de enfado y esperaba por un taxi.

El tipo me abrazó, me besó la sien y comenzó a bajar, tomó mi barbilla con su índice y pulgar, cerrando los ojos, comenzó acercarse. Paré el taxi. Salté en el charco, entré al auto y sólo lo oí decir:

"¿No vas a besarme?"

Y el taxi arrancó.

sábado, 25 de junio de 2011

The Soundtrack of Our Love~

¿Cuál es nuestra canción?

Creo que tuve muchas canciones, a veces yo solita nomás, con cada una de las personas que me traían cacheteando las banquetas, tuviéramos o no una relación, ese sentimiento iba a acompañado de una melodía o lo expresaba alguna letra mejor de lo que yo misma podía describirlo.

No todos tuvieron canciones, unos más que otras, otros más tristes o más despechadas, otros simplemente los borré de mi memoria, para algunos se sobreescribieron recuerdos sobre esas tonadas.

Pero aquí va un recuento de los daños.


Nos conocimos en un club de ajedrez, nos presentó el profesor del taller, y sólo hablamos para preguntar qué color de piezas escogíamos.

Yo tarareé Lamento Boliviano, y por más que lo intentó, no logró adivinar cuál era. Luego comenzó la atracción y cosas, eventualmente se convirtió en nuestra canción, con la que "nos conocimos".

La primera vez que falté me pinteé un día de clases fue con él. Llovía, y la entrada general era a las 10:20 a.m. Fui a verlo a su casa para ir juntos a la escuela. Sólo nos veíamos en la secundaria, en los recesos, veinte minutos, suficiente apenas para charlar; no me gustaba intimar en lugares públicos, pero la urgencia de melosear me ganaba y compartíamos los besos y abrazos fuera de una farmacia cerca de la escuela. Aquella vez, con toda la intención, no nos dejé salir de su casa hasta que se calmara mi sed de cariño físico. Una canción de Franco de Vita sonó repetidamente mientras todo eso pasaba. Me la sé de memoria y la aborrezco, ahora, siete años después xD


Desde chica pensaba que "amar" era una palabra muy grande, que le quedaba a veces muy holgada a la gente a mi alrededor cuando intentaba ponérsela, pero fue hasta más tarde que, con temor, me di cuenta de que alguien además de mis padres y hermano la merecía, luego, con amargura, al aceptarlo y realizar que mis errores habían sido inmensos con la primera persona fuera de mi familia a la que le quería dar esta palabra. Nunca se la dije.

El recuerdo se desvanece, pero de vez en cuando recuerdo que esta canción me la mostró él.
Por alguna razón, el mejor bajista que conocía quería sacar esta canción, no la comencé a escuchar hasta después de nuestra separación.
Luego, cuando mi amor era tan grande, cuando lo único que quería era que él supiera lo mucho que le amaba, oía cada despechada canción del disco "20 éxitos de Óscar Chávez", por lo menos hasta la Mariguana (XD), siempre fue "Perdón" con la que le cantaba. No me disculpaba de nada, pero "Si tu sabes que te quiero, con todo el corazón, con todo el corazón, ¡con todo el corazón! Que tu eres el anhelo, de mi única ilusión, de mi única ilusión, ¡de mi única ilusión! Que calma mis angustias con un poco de amor, con un poco de amor ¡con un poco de amor!" eran cosas que siempre le quise decir.


Tengo que confesar, que aún ahora, procuro no recordar lo felices que fuimos, con miedo de mi propia flaqueza, de ir a buscarle, de decirle que ambas sabemos lo inmadura y ridícula que fui al dejar que las cosas tomaran ese camino tan tergiversado, sólo porque su amor por mí era tan grande que no podía ponerme peros, con miedo de descubrir que todavía le quiero.

Me dedicó "Aunque no sea conmigo", y hasta el momento, no he tenido relación con nadie que pueda ser descrita con una canción y exprese exactamente lo que se sentía. Ni una palabra más, ni una menos, esa era la canción que decía tal cual lo que aquella adorable y triste criatura sentía por mí.


El nuestro fue un amor "imposible". Tú tan allá y yo tan acá. Todo tan prohibido, tan lejano. Aún así, todas las noches hablábamos, y todas las noches abrazaba la almohada esperando que en sueños se convirtiera en ti, y pudiera pasar horas a tu lado, reposando el corazón, descansando mi mano entre la tuya. Cuando todo comenzó tu tenías a alguien, y yo decidí hacer lo mismo, por resignación. Si yo me enamorara de ti, pensaba en decirte... Y cuando me di cuenta se volvió esa canción lo que yo quería decir.

Un día te dije lo agradable que sería pasar una noche de verano juntos, escuchando esta canción.
Fue gracias a ti, que odié a Fanny Lu porque yo te recordaba con canciones elaboradas y tu me venías con estas chingaderas ¬¬



Fue toda una banda sonora la nuestra. Le recuerdo estudiando cálculo recostados en la cama de la celosa chica que nos presentó con Les Luthiers; reclámandome dejar Waltz for Zizi en la lista de reproducción, con un nudo en la garganta, recostados en la oscuridad viendo como Ed dejaba el Bebop, diciéndome que ahora me recordaba a mí con Lemon Tree. Lo recuerdo con incontables estímulos, en cantidad ocasiones, con muchas reacciones, pero lo recuerdo con mucho cariño, orgullosa de todo aquello que pasamos juntos, con esperanza de que todavía haya un futuro juntos**.

**No como pareja, though.


Renai Circulation es una suave y esponjosa canción que habla sobre los sentimientos de una chica que le gusta un chico a quien ni siquiera le habla, relata esas emociones que surgen de cada pequeño gesto que recibe de aquel que ni idea tiene de la atención y afecto que ésta le tiene. Poco a poco se convirtió en la canción con la que lo recuerdo, sólo a él, sólo los encuentros en el pasillo, los sencillos saludos, las vistas a lo lejos.

Después, al hablar, las memorias se evocaban con la Sugestión Diabólica, o la Fantasía en cm, aún cuando sólo la escuché una vez, cuando yo tampoco sabía que él existía.


Los recuerdos son llamados de muchas maneras, y aunque aquí sólo me atreví a llamar sólo algunos con algunas de las personas que han pasado en mi vida de manera musical, siempre habrá algún libro, una línea, un chiste, una palabra, un camino, una estación, un lugar que nos recordara aquellos que fueron o siguen siendo importantes.