sábado, 20 de agosto de 2011

Cerezo



Faltaban veinte minutos para las cinco, cuando decidí limpiar el piano, considerando las palabras de mi invitada "llego de cinco a seis".



Escogí uno de los productos de limpieza, en mi ignorancia sobre limpieza de pianos. Ni siquiera sabía que tipo de madera era, pero era madera al fin, según yo.



Cuando estaba en preparatoria, recuerdo que Onne-chan llegó hablando sobre su nueva computadora, Mazapán, llamada así por ser lo que estaba comiendo cuando la descubrió en su cuarto. Pensé en lo espontáneo del nombre, y en cómo yo, a pesar de imaginarme cantidad de nombres para mis posesiones, terminaba con unos ridículos, insípidos, o simplemente demasiado forzados. El único nombre que me llegó al instante fue "Eurídice", mientras oía la mítica historia, y pensé que cuando tuviera un bajo eléctrico, sería para mí como Eurídice para Orfeo. Recordando esto, después de escuchar la historia de Mazapán, consideré los nombres espontáneos para los objetos importantes.



Pasé la franela con pocas gotas del líquido de penetrante olor a cereza.



Sonreí.



Cerezo.



Volteé la mirada y vi la tela que normalmente cubría el piano y había quitado para limpiar.



Algodón azul con un estampado de cerezas azules.

1 comentario:

  1. Quién no ama las cerezas?...
    Yo sigo amando como escribes! XD

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