miércoles, 25 de julio de 2012

We'll just fly away from here..

We all make mistakes
Yeah, but it's never too late to start again;
take another breath and say another prayer


Desde el fatídico momento en que reprobé piano, las opciones de qué hacer con mi vida se ampliaron. Mi madre vio esto como una oportunidad para cambiar el rumbo de mi vida, dado que el que yo escogí nunca la hizo muy feliz, y sobre todo porque veía que si había dado tal tropiezo seguro era porque no me estaba yendo muy bien.

Poniendo las cartas sobre la mesa, la verdad es que me fue bastante bien en Diseño, y mis otras clases de Música estaban bastante decentes, pero el tiempo de práctica para mi materia principal era muy poco por la demanda de tener dos carreras (tomemos un momento para recordar que estudiar dos carreras NO era mi idea de vida, pero mi madre se las arregló para hacerme sentir como una inútil si sólo hacía una).

Ciertamente el último mes de clases, y siendo completamente sincera, entré en depresión: no quería hacer nada. Estaba cansada, me sentía vieja, con el tiempo contado, inútil: nada en la música me hacía feliz, y consideré seriamente en dejarme morir salir de la carrera. Fueron días bastante difíciles (razón por la que no escribía nada: cada cosa sería sólo una confusa, y depresiva nota cuasi suicida. Preferí redactar en mis pensamientos), y claramente no los sobreviví del todo, puesto que ahora tengo que repetir y perder un semestre de una ya larga carrera de siete años.

Pasó, pues, que mi madre tomó oportunidad de verme odiar la música para decirme que hiciera algo. Que regresara a Diseño, entrara a la UPD para ser pedagoga, que me cambiara a pedagogía musical, que volviera a tomar un test de vocación profesional. Y luego, tras hablar acerca de la lamentable condición de mi escuela (en cuanto a infraestructura, programas de estudio y dudable validez de los títulos profesionales en la Secretaría de Educación Pública) aunaron a estas opciones la primera que tuve desde los 17 años: irme de la ciudad.

Ain't nothing gonna change
If we stay around here...



Lo sé. ¡LO SÉ! He hablado acerca de irme de la ciudad desde primer semestre, y estoy muy consciente de lo poco creíble que suena ahora mismo, pero la situación es diferente, dado que los factores que estoy considerando para esto son diferentes. Son profesionales, son humanos, se tratan acerca de mí. No de tener problemas con alguien más, no de "bueno ya no tengo nada que valga la pena aquí, me puedo largar", ni de soñar románticamente con escenarios de éxito que nacen sólo del hecho de dejar el pueblo natal.

Sé que suena bien ñoño decir que es para encontrarme a mí misma y esas estupideces, pero es que es masomenos así.
Ya no tengo los 17 años soñadores que cuando pensé en esta idea. Ahora a los 20 espero de mí misma mayor madurez, responsabilidad, pero sobre todo quiero sentirme capaz de hacerlo.
Siempre he odiado la concepción de la chica dependiente, la que espera, la que es pasiva, la que no hace nada por sí misma.
Y odio saber que me estoy convirtiendo en eso.
Saber que no hago las cosas como quiero ni me acepto como soy porque se ha vuelto mi deber ser lo que las otras personas esperan.
Siento que de esta manera estaré obligada a hacer las cosas. Nada de procrastinación, ni irresponsabilidad, ni mariconerías pubertas de que "ay, ay, me siento deprimida y por eso no voy a estudiar, ni hacer la tarea y me tumbaré en la cama a lamentarme acerca de cómo la situación de mi vida no cambia pero no hago nada para cambiarlo porque estoy muy ocupada quejándome" (excepto los pubertos, ustedes si pueden hacerlo. Ustedes deben hacerlo, porque si no van a terminar teniendo esas rabietas ya cuando sean viejos y si les puedan poner la regañada de sus vidas por ser unos imbéciles).

Tenía miedo a los 17 porque el mundo me iba a comer porque estaba cachorra.
Ahora lo más probable es que también me coma.
Pero si me come es por ser una pendeja.
Then fly away from here,
anywhere, yeah, I don't care.
We'll just fly away from here,
our hopes and dreams are out there somewhere...


Aún así, tengo miedo. No sé si allá esté lo que yo quiero, si pueda ir, si sobreviva, si me acepten, si me vaya bien. Si tal vez lo que quiero está aquí y no allá, si las oportunidades que aquí dejo no las pueda recuperar y no las pueda encontrar en ese lugar.
Son todas esas inseguridades las que me hacen pensar en no decir nada, en no actuar, en buscar una alternativa a lo que ya tengo.
Pienso en Mapache, y en todos mis celos. Pienso en las cosas que quise decirle la última vez que lo vi, y en cómo debería decírmelas a mí misma.

"Quiero que te superes. Que seas lo mejor que puedas ser de ti, y lo quiero así porque estoy segura de que tú también lo quieres de esa manera. Sé que puedes ser mejor sin estar destinado a ser infeliz; porque es difícil y a ti te gusta batallar. Porque pocas cosas son tan dulces cómo el haber derrotado las adversidades y ver a la vida a la cara y decirle: "En tu cara, perra". "


And any time you want we can catch a train and find a better place
Cause we won't let nothing or no one keep getting us down.



sábado, 21 de julio de 2012

The bright side

De alguna manera me he llegado a convencer de que no todo en la vida de una persona puede estar mal. Si hay problemas en el trabajo, seguro todavía tienes algún amigo que te pueda escuchar o con quien puedas olvidar las cosas saliendo a hacer algo, o si no tienes amigos y te va mal en la escuela puedes echarle un telefonazo a tu mamá para hablar con ella, igual y te peleaste con tus amigos y tu familia y le puedes contar a tu novio. Mira que hasta si te va mal escribes una entrada en un blog y un desconocido te hace el día escribiendo un "¡Ánimo!".

Sólo hice un escrito al respecto, pero, mi vida escolar dio un tropiezo, que se ha sumado a mi ya anterior crisis profesional, la cual no he podido resolver aún, y además implica problemas con mi familia, lo que ahora se hace más y más grande.

Aunque me considero una persona sociable y abierta a la comunicación, me doy cuenta de lo poco que encuentro a personas que deseen hablar o relacionarse conmigo, por lo que soy chica de pocos amigos, así que pocas veces estoy acompañada (Si no estoy en la escuela donde puedo ver a Rodrigo y a Talia, o las esporádicas ocasiones que puedo ver a Mapache, generalmente estoy sola), pero tuve la ingrata avaricia de tener amigas, y escogí unas particularmente difíciles de mantener, y aún cuando me encanta dar cariño (a la gente que he escogido, no voy por la vida diciéndole te quiero a todos: la gente es horrible) es demasiado desgastante ser quien da más. No hay peleas ni gritos, sólo abandono.

Aunado a esto tenemos ahora mis atemorizantes problemas de salud, de los cuales no hablo con particular seriedad, pero que realmente me aterran, preocupan y entristecen.

Y aparte me batearon.

Entonces ¿qué cosa podía estar "bien" en mi vida para no ir a tirarme de un puente, si tenía problemas con amigos, familia, escuela, salud y no tenía dinero ni amor?



Lhu y Maga me invitaron a hacer ejercicio con ellos en la mañana, y aunque realmente nunca he sido fanática de... moverme, mi salud me lo pedía, así que sólo acepté, pensando que sería cosa de un día y a causa de que, finalmente ensayaríamos.


Ha sido la mejor decisión que he tomado en estas vacaciones.


Caminar, moverse, el aire matinal, el ejercicio, sudor, cansancio, de alguna manera todo eso me ha ayudado a seguir viviendo, a dejar poco a poco el enojo, a pensar que tal vez respirar no sea tan malo, tal vez sentirse vivo no es tan asqueroso como siempre me lo imaginé (algún día les diré a que me refiero con esto... tal vez).


Y después de todo el oxígeno en el cerebro, el delicioso masaje a los músculos, sin olvidar ese somático alivio de sentir que estás haciendo algo con tu vida, la jugosa, vital y proteínica felicidad de hacer algo que amas.


La música.


Tocar jazz.


Tocar jazz con ustedes.



sábado, 14 de julio de 2012

A tu salud


De alguna manera terminé en la sala de análisis clínicos con una Química tomándome muestras de sangre. Eran un montón de estudios: perfil tiroideo, perfil hormonal, química sanguínea, insulina basal, y dos ultrasonidos.

El ginecólogo que haría mis ultrasonidos me inspeccionó cual vil ganado.

"Párate, por favor".

Señaló cantidad de desperfectos que no sabía que tenía; me pesó, midió y procedió a decirle a mi madre que todavía había esperanza para mí, que era algo que se podía arreglar y que estaría bien para que pronto me casara y tuviera mis hijos. Quizás mi enojo comenzó desde ese momento.

Mamá miraba al médico con una imperiosa fe, y tras escuchar sus soluciones mágicas para que yo dejara de ser la criatura defectuosa que tenía enfrente, realizó el ultrasonido de la vesícula e hígado. Enumeró más problemas mientras mi madre se fascinaba y le insinuaba que él debería de ser mi médico de ahora en adelante. Me mandó a tomar montones de agua y esperamos para el siguiente ultrasonido.


Más problemas.


El hombre, ya mayor, decía de vez en cuando como todo pudo haber sido evitado con anticipación, y mientras miraba la pantalla exclamaba un "¡Pero mire esto!" con un dejo de regaño, de acusación, un "¿Por qué hiciste esto?" me recordaba a mí misma un día de otoño en el 2009, con el pulso acelerado, vergüenza y súplica, diciéndole, pidiéndole a mi padre que de favor me llevara al médico, a escondidas de mi madre. También recordé el enfado de mi madre al enterarse que le había confiado mi salud a uno de esos sucios y corruptos médicos alópatas. Y el enojo crecía.


Entrada la tarde recogí los resultados, con algunos números muy arriba. Llegué a mi casa y le di a mi madre sus estudios mientras seguía viendo los míos, reclamó los míos y se los arrojé, recelosa, enfadada. ¿Por qué tenía que verlos si era algo entre mi doctora y yo?


No pasó tiempo sin que me reclamara "Vi tus resultados y no quiero que comas nada de esto", dijo mientras enumeraba las cosas que me prohibía. La rabia se estancaba en mi hígado.


Al día siguiente comenzó a llevarme a terapias alternativas. "Tienes que desintoxicarte, y volver a la dieta de grupo sanguíneo, y tomar las pastillas y las gotas, y vamos a ir al acupunturista. Pero ya. Es que no te preocupas por tu salud."


Las órdenes.
El ahogo. 
La mala salud. 
La incertidumbre sobre el futuro.
El sofocante amor.
El amor que no llega.
El amor que no hace nada.
No hagas eso.
No comas eso.
No vayas.
Me odias.
Me odias.
No.
No.
El control.


El control.




El control.
El control.
El control.


Quiero irme, pero estoy atada.

Atada con un cordón umbilical hecho de amor y culpa al cuello.

martes, 3 de julio de 2012

Entrada #100

Y para celebrarlo, no vamos a hacer absolutamente nada :D

No tengo ni idea de qué hacer. Un giveaway (del verbo "giveaway" no de esas rifas que hacen de "escojo un número al azar y si publicaste esta entrada doscientas veces te ganas un peluche hecho por mí", de verdad sólo regalarles cosas .-.), un escrito o algo, pero no se me ocurría nada. Quizás luego haga algo, pero por el momento:

Taaaaaaaaagged!!





Flo fue como siempre toda bella y me dio un premiecirijillo ♥ ~



Reglas:


Escribe 11 cosas sobre ti en el blog.
Contesta las 11 preguntas que te hicieron y crea después otras 11 preguntas para las personas que selecciones.
Elige un máximo de 11 personas para pasar este meme y coloca el enlace en su blog.
Informe a los autores de los blogs que han recibido un premio
No me devuelvas este meme a mi, osea sigue la cadena.
Coloca las reglas en tu blog para que los demás las puedan seguir


11 cosas sobre mí:


1 . Dejé de lado la idea de dibujar un lobo en pasteles para Maga en su cumpleaños en cuanto me dijo que no entendía por qué habíamos ido a celebrarlo el año anterior siendo que ni éramos cercanos.

2 . Tengo una libreta, decorada en colores pasteles e increíblemente gay con sus maripositas y hojas cromadas con rosas rosa en la cual escribíao mis avances para solucionar mi depresiva actitud frente al futuro, la profesión y la amistad. En ella está todo lo que hago al respecto para mejorar-me. Desde cambiar la posición del cuarto hasta el cambio de mi visión al respecto de algo.

3 . El punto anterior lo escribí para: recordarme que ahora que me estoy hundiendo en el fango y me ahogo en la inmundicia de la mediocridad (?) debería hacer algo para escribir allí,  y para ver si a alguien le sirve.

4 . Ayer voté por primera vez. Sentí que hice algo, aunque fuera por sólo 3.1416 segundos, aunque yo supiera que los votos estaban comprados, que mi boleta iba a terminar en la basura, o que de igual manera Peña Nieto fuera a ganar: lo intenté.

5 . Cuando era pequeña no me gustaba usar pantalones o.ó

6 . Aunque era consciente de que las espadas son 1983429374619 veces mejores, de niña sólo podía pensar en lo GENIAL que sería usar arco y flecha.

7 . Desde pequeña me ha llamado la atención el incesto y la homosexualidad. No lo veía como malo, sólo como "inapropiado", y es por eso que no le decía a NADIE (es decir, ni siquiera lo anotaba en un diario ni nada) acerca de las parejas que me gustaban o las cosas que creía bonitas en el romance y amor (Ver digimon era una tortura porque me gustaba secretamente que Tai y Matt tuvieran un romance mono. O Matt y T.K.).

8 . Hace muchísimo que no escucho metal. Sé que me sigue gustando y de repente me pongo nostálgica de ir a alguna tocada y golpear gente y terminar con el cuerpo molido, pero siento que eso está tan lejos... (Por cierto, voy a tocar el viernes XD)

9 . La mitad de lo que hay en mi mente es ficción. Idear escenarios futuros en mi vida, situaciones, personas, relaciones, historias; tratar de pensar en cómo sería hoy si algo en mi crianza hubiera sido diferente. Mantiene mi mente ocupada, y me ayuda muchísimo a mejorar mi redacción y creatividad para hacer historias.

10 . Mientras más pasa el tiempo y más lo conozco, me enamoro en cantidades inmensas del arte. Desde que aprendí a soltar la mano para dibujar he añadido a mi haber otra manera de expresión y quisiera poder hacerlo más y mejor, así como estar más activa en las demás (teatro, literatura).

11 . NO PUEDO USAR EL BAÑO EN LAS NOCHES PORQUE HAY CUCARACHAS Y SOY DEMASIADO MARIQUITA COMO PARA MATARLAS.

Preguntas de Flo

No las puso más difíciles nomás porque no tuvo tiempo!

 1. Cómo te definirías a vos misma?


Jajaja. No, lo siento, Flo, estas cosas no se me dan xD

2. Si tuvieras que elegir un objeto que te defina, qué sería y por qué?

Un diario escrito a mano. Porque mi vida está narrada por mí a pulso de esperar qué pasa cada día.

3. Si tuvieras que elegir una música que defina tu estado de ánimo en este momento, cuál sería?

Una pacheca, aburridona con la que pienso demasiado acerca de lo que me gustaría vivir, mientras me encierro en mi casa a hacer todo menos vivir.

4. Cuál es tu tesoro más preciado?

Asumiré que es material, porque me daría la crisis si fuera algún recuerdo o persona. Hasta hace poco era esto, pero, últimamente creo que ya no sufriría tanto sin él. Pero si no es éste, no sabría qué.



5. Ves al conejo de la luna?

Jamás.

6. Te gusta leer? Si la respuesta es sí, cuál es tu libro favorito? Por qué?

Por qué, Flo, por qué me haces esto... No puedo escoger cosas tan específicas. PERO EN FIN.
Sí, me gusta leer. Mi libro favorito... La cándida Eréndira y su abuela desalmada y otros cuentos, de Gabriel García Márquez (no estoy feliz con que me hayas hecho escoger u .ú!)

7. Si tuvieras que elegir un color que te defina, cuál sería?

Algo así. (Rojo rubí? No sé, un rojo medio oscurón)

8. Tenés algún deseo que esperás cumplir este año?

Sobrevivir.

9. Creés en las relaciones a larga distancia?

Sí. Siempre y cuando de verdad se lleven a algún lado, que tengan un futuro no un "Me gustas y yo te gusto y estamos lejos. FIN". Que de verdad piensen en llevar una relación como tal; en verse, y si dura, en un futuro juntos.

10. Recordando que ya falta poco para la semana de la dulzura, cuál es tu postre favorito?

Uno que se llama "Pay de la abuela". Lo probé una vez y me enamoré. No lo he vuelto a probar. Ni idea de qué tenía :C

11.  Tu cita favorita?

She's not my girlfriend!

Voy a decir sólo una que me gusta. Lo siento, Flo.

"Dios creó a la mujer y el diablo le enseñó a sonreír".


Nos vemos en la siguiente entrada. Espero estar escribiendo más seguido, que no es que se mueran de ganas por leerlo, pero, pues ya ven como es uno necio :D

domingo, 1 de julio de 2012

Cómo perder quinientos pesos en una semana

Desde el sábado en la noche había pensado en la organización del siguiente día, así que cuando mi madre me dijo del desayuno que tendríamos con mi hermana, tardé en responder.

-Bueno, pero tengo que comprar algunas cosas. -dije. Tomé el billete más grande que encontré y salimos sólo para encontrar a mi hermana y su hija esperando en la camioneta.

El desayuno pasó rápido, y nos pusimos a ver las tiendas despreocupadamente. Entré al local que tenía en mente a buscar el regalo que tenía planeado, pero mi mirada se paseó divertida sobre un péndulo de Newton, y pensando en lo curioso y entretenido que sería, lo pedí sin pensar en el precio.

Tenía el tiempo contado, así que me despedí de mi familia y salí con la cajita plateada en mis manos y fui a casa de Rodrigo. Perdida como siempre, cuando atiné a llegar a su casa, tras varios intentos, finalmente salió. Apresuradamente me explicó que estaba ocupado, así que le entregué el regalo y me fui un poco confundida. le hablé a Mapache preguntándole si debía estar enojada por haber sido echada por la misma persona por la que anteriormente me habían mandado al diablo, él sólo dijo que era un pendejo y seguimos platicando. Gladyss no llegó a la casa y no comí.

El siguiente día tomé el dinero que sobraba, lo puse en la cartera y salí a la escuela en la tarde, cargada con la mochila, la laptop, el laminero y "Eso", pagué el taxi y fui a mis clases.

No fue sino hasta terminar el día, mientras guardaba las cosas, que me di cuenta: mi cartera no estaba.

Entré en pánico. El dinero. Las credenciales.

Se me vino el alma al suelo:

Los recibos de pago de las colegiaturas. ¿Cómo iba a justificar mis pagos sin esos recibos? Eran más de ocho mil pesos en recibos...

Tomé aire y salí de la escuela.

La mañana siguiente apoyaba mi cabeza contra la mesa de la cafetería mientras Talia me acariciaba el hombro.

-Ya, pequeña, seguro que se arregla...

Maga me miró como si nada pasara, y con una voz reconfortante e increíblemente segura de sí misma sólo dijo

-No te preocupas. La vas a encontrar.

Pasé el día pensando en qué hacer. No podía volver a pagar todo... Simplemente no podía. Le conté a mis padres la situación, y resignados sólo me dijeron que hablara con los directivos o contadores.

Diez de la noche. Otro fin de día.

Subí a la camioneta y mi padre se ofreció a comprar la cena, puesto que mi hermana estaba de visita. Cuando llegamos a un puesto cercano a la casa, Papá se dio cuenta de que no tenía dinero. Recordaba haber tomado algo de dinero así que lo busqué en las bolsas de la laptop. Y la toqué. Mi pulso se aceleró y la saqué temerosa.

¡Mi cartera...!

Salté, lancé un gritito y me dejé caer sobre el asiento. Papá me aventó un periódico y dijo

-Anda, ya ni friegas... -y tras una pausa- Pues, órale, paga la cena.

Fue así cómo perdí quinientos pesos en una semana.


El gif que resume gran parte de mis situaciones.

sábado, 9 de junio de 2012

¿Ya te sientes un poquito mejor?



Me arrastré por toda la semana hasta llegar al viernes.

Cuando toqué ese piano pensé en lo mucho que le faltaba a mi coordinación motriz para hacer que mis dedos obedecieran las órdenes que mis impulsos nerviosos le daban, inspirados en esa idea de cómo es que yo quiero que suene.

Y me golpeó en la cara, como un enorme anuncio de propaganda electoral cuando tienes la atención dispersa: ya está: Ya la puedo tocar.

Me ha dado la mano, me ha permitido verla a la cara: ha esbozado una sonrisa.

Estoy un paso más cerca de hacerla mía.

En la música de primer nivel aquella de la que estoy tan lejos no se juzga a un instrumentista por las notas correctas, por el ritmo bien ejecutado, por los acentos en forma, o haber respetado las indicaciones en la partitura: es lo que se supone que debes hacer. Es tu responsabilidad primera: tocar bien. (Acá en el tercer mundo la gente que toca así es casi Dios. Eso y tocar rapidísimo.). No. La música de primer nivel se juzga por la interpretación. Una vez que tengas lo que es, puedes hacer tu estilo propio. Respetando todo lo que ya se sabe. Escoges los crescendos, diminuendos, la manera en la que cantas la melodía, los recursos que empleas, los rallentandos, ritardandos, calandos y de más. Los ad lib, los rubatos, los calderones saben diferente. Pocas veces he logrado llegar a este punto en mis piezas, y he de decir que esto está lejos de ser la meta cuando concierne a eso. Es en este momento en el que te das cuenta de que vas a la mitad del camino.

Primero aprendes a hacer las cosas bien.

Luego, aprendes a hacerlo a tu manera.

¿Cuál será el paso siguiente?
Descubrámoslo.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Sobre cómo conjugar los verbos



En mi proceso de tener uno de mis cortes de cabello soñado, fui con la cuñada de mi hermana a que me cortase el cabello. De vez en cuanto resulta agradable charlar con ella, si a eso que hacemos en lo que ella habla y habla mientras yo río se le puede llamar charla, así que comenzamos con el protocolo.

Yo tenía algunas quejas sobre la actitud de mi sobrina y de mi hermana, que siempre tanto ruido me hacen, y al parecer ella también.

A sus polluelos nueve años la niña es una manipuladora, actúa como una chica rebelde y mimada de quince, y su madre sólo la atiende cuando se porta así, pero cuando brota su naturaleza de infante y de necesidad de amor y protección más que de cosas materiales, la ignora y maltrata.

-Tan lista que es mija - decía ella- Y luego se siente bien bonita y toda a la moda, así que hasta camina y mueve las caderas como si de veras.

Me acordaba de cuando era pequeña. Con su cabello cortito y diciendo montón de cosas ocurrentes y divertidas; con una personalidad marcada aún a pesar de tener sólo tres años, la recordaba llamándome "tu tía" porque creía que el "tu" era parte del nombre.

-Era tan linda. -se me escapó en el recuerdo.

-"Es" - me corrigió ella- Porque todavía sigue viva.

Sonreí.

Ah, esa vieja creencia que solía tener en primaria, aquella que decía que si te referías a alguien con un verbo en pasado, significaba que esa persona ya no estaba: había fallecido. Y es que es mucho para un niño entender que algo puede dejar de ser y todavía vivir. Alguien puede cambiar y convertirse algo diferente, despidiéndose de la cualidad que antes poseía.

Quizás también sea mucho para entender incluso para una persona adulta.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Peor que si algo malo hubiera ocurrido: no pasó nada

Por alguna razón, Talia decidió reunir a Exostosis nuevamente, con los miembros originales (entiéndase, yo) y con los nuevos tras mi salida (el nuevo bajista).
¿No es un poco extraño? Siempre he pensado en las bandas algo casi como una pareja, y eso era como salir con el esposo de mi antigua prometida.
Pero no era sólo eso. Yo no había visto a Fernando desde nuestro malentendido, y con toda la culpa y arrepentimiento que yo tuve después, así que estaba ligeramente nerviosa. Seguía siendo un buen hombre, atento, alto, ligero y con un aspecto despreocupado, aunque no le concordara la mente. Hablaba con cariño de su novia, y con una naturalidad sin presunción acerca de lo que hacía por ella.
Talia sabía qué no había pasado, así que casualmente usaba esa información para molestarme con esos dejos de arrepentimiento que todavía tenía.

Por ahí del 2010 realicé un viaje a Querétaro con mis amigos, todo pagado por parte del partido político de Leo.

 
 


Aunque las cosas estaban un poco extrañas y el arreglo de asientos me dejó con un chico al que no conocía, tratamos de encontrar algo bueno a pasar un trayecto de nueve horas con un desconocido en un viaje que se suponía era de amigos.

La plática, su voz, sus ademanes me hicieron sentir en confianza, y no fue nada desagradable pasar el tiempo a su lado. Dormitamos juntos; acurrucándonos en el asiento. El autobús estaba calmo, con susurros ocasionales. Pude sentir como me acariciaba el hombro gentilmente esperando que durmiera, haciéndome preguntar cuando fue la última vez que una persona había sido tan considerada conmigo.

Una tonta pregunta de mi parte rompió toda la atmósfera.

¿Cuál es tu nombre?

Nuestros compañeros lo escucharon e hicieron hincapié de ello inmediatamente; el barullo volvió a pesar de la hora, y los comentarios de lo poco que me importaba aparecieron. Hirieron su orgullo, su vulnerabilidad de haber bajado la guardia hacia mí. Simplemente no pude convencerlo de la nula verdad que tenían las palabras de aquellos, principalmente porque no me atrevía a disculparme propiamente.

Perdí la presencia de un buen hombre en mi vida, y si de algo me arrepiento fue de no hacer algo para recuperarlo (si es que se puede considerar haberlo "tenido" alguna vez).

miércoles, 9 de mayo de 2012

Dejar ir la ira


Últimamente he tenido muchos problemas con Mei. Esto me es realmente extraño, puesto que hacía años que no tenía drama de nada ni malentendidos ni peleas. Me volví una persona más calmada, así que si alguna vez se presentaba una oportunidad de pleito me mantenía serena y siempre buscaba ser la "mejor persona", acomodando mis argumentos de manera coherente y que expresaran claramente lo que yo sentía y pensaba; fue de esta manera que logré mantener la relativa armonía que hasta este momento tuve. Esto no significa que que no me enoje, que no maldiga, que no azote la puerta o golpee la pared, es sólo que después de escupir todos mis demonios (bueno, siempre hay unos que se quedan) hablo tranquila.

Fue una cosa tras otra. Yo hice cosas sin pensar; ella me lastimó tras malinterpretar, yo me dolí y le reclamé, ella dijo que fue mi culpa, y lo dejamos así.

Luego escribí algo. Así es la cosa con los que escriben: un día sientes las caricias de las manos lectoras, y otras sientes como te cortan la respiración apretando tu garganta.

Me tomaré un momento para explicar como es que surgen algunos de estos escritos que leen aquí (y en algunos otros lados, pero principalmente aquí). Dicen que un mago no revela sus trucos, pero lo bueno es que mi magia son letras viles.

Mi vida no es tan interesante como se puedan imaginar; entre las dos escuelas y mi intento por socializar con los amigos que me han ido quedando he hecho, poco tiempo me queda para salir a tener aventuras por ahí. Pero pienso demasiado. Escucho una plática en el autobús, leo un artículo de una revista, oigo algunas frases que las personas a mi alrededor dicen, recuerdo cosas que me han pasado, y pienso.
¿Haría yo lo mismo? ¿Me parece bien o mal? ¿Me ha pasado algo similiar? ¿Conozco a alguien que sí? ¿Qué opino al respecto? ¿Cómo me hace sentir? ¿Solía hacer eso yo antes? ¿Qué diferencias hay entre la antigua yo y esta que vive ahora? Y así vivo, pensando en estas cosas.

Y luego escribo (bueno, a veces).

Si llevan por lo menos algunas tres o cuatro entradas leídas de este blog, se darán cuenta al leer el escrito que publiqué que es muy... yo. El tipo de recuerdos y reflexiones que hago normalmente aquí. Si decidí hacer ese texto fue por esto (quizás si deba admitir que esto me dio un poco de celos, porque me creía especial y porque yo también estuve pensando en cosas embarazosas como hijos y así, pero trato de sólo decírselo a Rodrigo) y esto.
Efectivamente me recordaron a mí misma, a cuando era pequeña, cuando descubrí el internet, cuando aprendí a rolear, la primera vez que me gustó alguien profundamente, las primeras personas a las que consideré mis amigos.

Y lo escribí. Y lo hice en el tumblr y no en el blogspot porque, como dice el tag, pensé que a más personas les ayudaría allí, porque eso es lo que siempre quiero cuando hago una entrada, cuando publico algo: quiero mover algo en la gente, quiero que lo que les digo les haga pensar, reflexionar, no sobre mí y mis historias y mi vida, sino sobre ellos mismos. Porque de experiencia propia sé que puede ser de mucha ayuda.

Pero no me hago llegar hacia ella, y no sé si deba rendirme y esperar a que la experiencia de perderme como amiga le ayude a pensar más sobre las cosas o deba quedarme, y ofrecerle la innovadora experiencia de tener una amiga que no se va aunque le digas cosas feas.

jueves, 3 de mayo de 2012

Un deja vu en el plano onírico

Un "deja vu" es la sensación de haber vivido una situación previamente a una nueva experiencia, y esta peculiar experiencia ha sido objeto de numerosas teorías de su significado; desde poderes psíquicos hasta teorías conspiracionales, la idea de una situación familiar que puede no haber pasado antes embarga a las personas de muchos sentimientos.

Aún cuando es normal pensar en esto día a día, y basado en las pláticas que he tenido con otras personas, me doy cuenta de que es aún más normal pensar que ese deja vu sucedió en un plano onírico.

Cuando era niña mis días estaban plagados de éstos. Noche tras noche, en el bizarro y usual sueño se presentaba de alguna manera, una situación, un diálogo, una persona, un paisaje que luego resurgía en la realidad. Llegó incluso a ser realmente fastidioso el deja vu dentro del deja vu. "Yo soñé esto. Y en el sueño yo hablaba acerca de que eso ya lo había soñado" hasta realizarse una cadena tan enorme, que lo único que deseaba era romper ese ciclo; de ahí que llegara a hacer cosas tan extrañas a mitad de conversación como saltar, abofetearme o cambiar súbitamente el tema.

De alguna manera llegué a controlarlo, aunque había veces en que bajaba mi guardia y de nuevo mi subconsciente me jodía.



El primer sueño del que hablaré sucedió hace dos días.

Caminaba hacia la plaza principal de la que, claramente, era otra ciudad. Recordaba la vez anterior. El trío de Jazz me había dejado sola y habían tocado sin mí el día anterior; así que en ese momento me encontraba en medio de desconocidos, a punto de tocar música que en la vida había visto. La plaza estaba a reventar, y aunque me sentía insegura, mis conocimientos de algo me habían servido y lo había logrado. la gente aplaudía, y aunque yo no conocía a mis nuevos compañeros de banda, me sentía apoyada. En cuanto terminó el recuerdo, volteé la mirada y vi a Salvador caminando conmigo. Le conté la agradable experiencia que había tenido antes y mis expectativas de que esta vez, cuando tocáramos como era debido, también nos fuera igual de bien. Miré nuevamente la plaza y me sorprendí de verla repleta de flores, en áreas de diferentes colores. Emocionada, jalaba la playera de mi baterista y señalaba las pequeñas plantas.
Desperté. Ciertamente ya había soñado estar en esa plaza; pero no había pasado lo que ya había dicho. Yo estaba perdida en esa ciudad, y no tenía idea de cómo regresar. ¿A qué juegas, enorme iceberg que oculta mi "ello"?


Llovía. La cuadra estaba llena de personas. Muchos conocidos, personas que fueron importantes para mí, algunas que todavía lo eran. Conocidos, familiares. Mi respiración se agitaba mientras me daba cuenta de lo que estaba pasando. Iba a casarme, y con él, de toda la gente. "¿Por qué, por qué?" pensaba mientras veía con confusión todo a mi alrededor "Yo no quiero hacer esto. No quiero casarme. Ni con él ni con nadie. Pero ya hay mucha gente, y están todos los arreglos... ¿Qué clase de cosa puede haber pasado para que yo aceptara que esto sucediera?" Necesitaba de alguna persona que me apoyara para pararme frente a todos y decir que lo último que quería era estar en ese lugar realizando esa actividad. Tomé mi gran vestido blanco y corrí por la lluvia, buscando "Duo" en el celular. Corrí lo más lejos que podía. Quería irme, no quería estar ahí. Quizás no necesite llamar a nadie si me puedo ir sola. Di la vuelta a la grandísima cuadra que acababa de recorrer mientras veía el horizonte y un amanecer. Alguien llegaba atrás mío y me tomaba del hombro. Felipe, el hermano de mi baterista, me sonreía y decía "mejor regresamos", me volteé tristemente, con una cara de excusa, mientras llegaba también Salvador. Derrotada, recorría junto a los caballeros al que sería mi horrible destino. Vi la cara de Enrique y como desviaba su mirada, consciente de que yo había tratado de huir, y me atacó la vergüenza ¿cómo decirle a toda su familia que a pesar de estar en el evento no quería casarme con él?

Estaba empapada, y de ese lado todavía era de noche. Entré a una tienda y veía a otro compañero de Diseño; el chico me miraba bajo sus lentes y se reía de mí, vaya embrollo en el que te metiste ¿no? Quise abrazarlo y llorar. Suplicarle que me sacara de ahí, con una desesperación cual Alicia le intenta razonar aun gato risueño.

Me forcé a despertar.

Ese lugar... Ese amanecer. Ya lo había visto, en otro sueño ¿pero en cuál...?

Deja vu...