La gente que ha leído la novela sabe que es 90% trama y 10% sexo
lunes, 16 de marzo de 2015
domingo, 8 de marzo de 2015
Liebster Award
Tres monísimas personas me nominaron al Liebster Award. Me conmueve mucho que piensen en mí para estas cosas, que normalmente son para conocernos mejor: gracias~
Sin más, aquí el bonche de preguntas a responder~
domingo, 1 de marzo de 2015
El lugar que te está esperando
Fuera de la línea principal de juegos, la variable en común entre los mundos del Silent Hill son las representaciones de la ciudad como el propio infierno del personaje. Cada temeroso recoveco de la mente de la persona a entrar al pueblo será descubierto, desmenuzado, deformado y aumentado, volviéndose un recordatorio físico de aquello a lo que no podremos escapar nunca, toda la podredumbre que se descompone en nuestra mente.
En lo personal no puedo evitar ver ese lugar como una terapia obligatoria, una en la que no importa cuánto niegues tus problemas resurgirán en forma de fichas horribles criaturas; lamentables, temibles: fatales. Si quieres sobrevivir la negación no será la manera, ni culpar a otro o mantenerse estupefactos por el shock: Silent Hill tiene un historial larguísimo de personas que creyeron que podían seguir su vida fingiendo que no pasaba nada, que los monstruos no eran reales, que si se escondían o esperaban rescate sería suficiente. Para sobrevivir hay que hacer algo, y, desventajosamente -para la propia comodidad-, ese algo es enfrentar la basura mental.
Negación. Como la que te gusta~
En ese aspecto la ciudad es más amable que el psicólogo al que claramente deberías estar viendo (o que si ya estás viendo deberías cambiar por el poco progreso): te dan una escopeta y un tubo de metal oxidado para golpear todos tus traumas, mientras lloras, rabias y descargas lo que traigas dentro.
Al ver las historias de los personajes que sufrían el estar varados en la colina infernal, me sentía mal por ellos, sus tragedias, la manera en la que los demás los trataban, pero a medida que avanzaban me daba cuenta de que ninguna de esas cosas caía sobre ellos por ser mártires, y si bien no podía decir que eran malas personas que se lo merecían, estaba segura de que ellos mismos habían creado ese infierno propio.
Me acordé de ti. Pensé en todo lo que verías allí, me imaginé cómo sería si lo vieras en esa perspectiva, en la que te enfrenta a la realidad. Por un momento quise que fueras, a tener la terapia de tu vida.
Me ha dado por soñar con nosotros. Lo sueño a él, en nuestra casa, bienvenido, invitado, a todos hablándole, queriéndole: invalidándome. Es pesado, saber que nadie me cree, que a nadie le importa, que todos lo hacen menos, pero yo sí me creo, y me rehúso a dejarme derrotar, aunque no cuente con ellos, quiero salir, aunque en vez de aire respire miedo.
Despierto, confrontada por mis propios sentimientos, por los temores de mi psique.
Todos tenemos nuestro propio pedacito de Silent Hill.
jueves, 19 de febrero de 2015
Lolita Candlelit Dinner ~
En un evento increíble, posterior a la reunión pasada, Lluvia nos convocó de nuevo a la semana siguiente con motivo de la visita de Steph, una lolita que reside en Michoacán y se la pasa viajando como persona ocupada que es~
domingo, 15 de febrero de 2015
Hablar con la gente V
Se acercó con las manos en el pecho, y una tremenda sonrisa.
-¿Qué le dijo?
-Me dice que Valeria quiere hablar conmigo -hace una pausa para contener la emoción y continúa con una voz chillona- la pone al teléfono y dice: "abuelito, ya sé leer".
Sonrío. Leer es uno de los logros mayor celebrados en mi familia.
-Y le digo "Qué bonito, mi niña, dígame ¿y qué quiere que le regale su abuelito por haber aprendido a leer?" -toma aire, soporta las lágrimas y tomándome del brazo, prosigue- Y me responde "Un libro, abuelito".
Se lleva las manos a la cara y suelta un gritito.
Ese día vi a mi padre ser más feliz que cuando le dijeron que le iban a publicar una novela.
Fue una semana después de comenzar a trabajar. No conocía a ningún niño y tenía que ponerme a arrearlos para ensayar, lo que probaba ser una tarea difícil por mi falta de autoridad y el hecho de que no tenían más de un día de saber de mi existencia.
"Reúnanse con ella. ¿Sí saben quién es?"
Casi nadie respondió, y sólo algunos atendieron la indicación de acercárseme.
Repitieron la indicación cuando una niña me mira a lo lejos, corre hacia mí y me saluda alegremente.
"¿Saben quién es?" vuelve a decir mi jefa.
La niña me mira y mientras sonríe me dice.
-Claro que sí, ¿cómo te voy a olvidar?
-Oye, tía ¿por qué Galletita siempre se va así, "aaaah", cuando me ve?
-Pues porque te tiene miedo.
Hace una pausa para reír y retoma.
-El otro día soñé que me le acercaba a Galletita y ella no se movía. Y se quedaba allí porque yo era amable con ella.
-Ay, hijo, pues con razón, ¡era un sueño!
Arte por Elk64.
domingo, 8 de febrero de 2015
But life still goes on ~

Me libré de dejar que fingir que te quería, y aunque me queda el remordimiento de no haberte dicho que lo que hacías era injusto, también queda en mi no dejar que la herida gangrene como la tuya que se ha ido pudriendo poco a poco.
domingo, 1 de febrero de 2015
Girl Hate & Lolita Love
Durante mucho tiempo mi discurso respecto al lolita ha sido el de "es sólo ropa", y aunque aún ahora forma parte de mi pensamiento, es con otro enfoque y en menor medida.
Me interesé por la moda por el 2008, pero no fue sino hasta el año siguiente que lo comencé a usar y en mi mente, el sentimiento soñado de vestirlo era únicamente el de sentirme tan bonita como quería ser, más como una metodología que pudiera ser trasladada a mi manera de ver la vida. Conociendo más cosas, perdí ese objetivo entre releases y sesiones fotográficas que veía día con día en internet. Leía de personas que decían que el lolita había cambiado sus vidas, que había traído personas increíbles, experiencias fabulosas, pero yo no tenía nada de eso, así que no les creía nada.
"Exageradas".
Al igual que Laci (video), a lo largo de mi vida me he relacionado más con varones. No sólo me vendieron, sino que compré sin chistar la idea de que las mujeres son unas dramáticas, unas vanas, traicioneras, cabezas huecas que no se interesaban en nada que de verdad valiera la pena. Todas las mujeres menos yo, oh, copo de nieve especial, la última coca en el desierto, la única chica que jugaba videojuegos, que decía groserías, que no hacía de la apariencia física su prioridad principal, la que tenía de título honorario ser "uno de los chicos", (porque claro, ser un chico era el mejor cumplido que había) eran meros seres nimios.
Y, como Laci, años después, me di cuenta:
Soy una sexista.
Debo decir que el lolita realmente me ayudó a superarlo, leer a tantas personas humanas detrás de los encajes y lazos, entendí que las mujeres no son sus pestañas, su labial, su gusto por tomarse fotos en un espejo, sus escotes o falta de ellos, son seres humanos con galaxias de gustos, experiencias, deseos, metas, frustraciones, miedos, y no deberían de ser definidas por el largo de su falda.
Luego sucedió la historia que ya han leído veinte veces, la historia de todas, que también es la mía: el lolita me enseñó, tal vez no como único docente, pero como uno importante, que ser femenina no está mal, que ponerme delineador no le resta puntos a mi coeficiente intelectual, buscar que mis prendas combinen no me hace menos amable, querer verme bien o estar a gusto conmigo no es una ofensa, ni para mí, ni para nadie más. Si hoy me pongo un pantalón de mezclilla y un escote, mañana una falda esponjada y seis capas de ropa que no dejen ver piel, sigo siendo yo, sigo siendo valiosa, y sigo mereciendo respeto.
"¡Maldito machismo internalizado" pensé "me ha quitado de tantas posibles hermosas amistades con magníficas mujeres". Y no dejé pasar más tiempo, ahora que podía contactar a chicas con un gusto en común, comencé a relacionarme con más féminas. Y lo amé.
Así que, por fin lo entiendo: no había ninguna exageración.
Gracias~
jueves, 15 de enero de 2015
Cosas que hacen sentir muy bien y cosas que hacen sentir muy mal
El 20 y 21 de diciembre se celebró la Tercera Reunión Lolita & Boystyle Nacional con sede en Guanajuato; era un viaje que llevaba planeando desde hacía varios meses, y aunque fue una sufridera lograrlo, el mero día pude estar allí.
sábado, 10 de enero de 2015
Holiday highlights
Las vacaciones pasaron de ser el fastidio de no poder escoger qué hacer con mi tiempo a tener que escoger cuidadosamente de qué manera hacerlo.
Desde que me fui de Durango he concluido después de cada periodo vacacional lo poco que es para la cantidad y calidad de cosas que quiero hacer con las personas a las que quiero ver, dando como resultado varias sensaciones de insatisfacción y susceptibilidades heridas.
Salvo un par de cosas (como enfermarme de las anginas por cinco días) creo que ésta vez logré equilibrar un poco el tiempo entre mi familia, amigos que siempre veo y amigos que casi no. Quiero creer que si no me hubiera enfermado habría podido hacer más cosas los últimos días, puesto que hubo personas que no pude ver y otras que sólo vi una vez.
Hubo cosas resaltables, de las que no hace falta una anécdota seria digna de una entrada completa, asi que para eso están las fotos~
martes, 6 de enero de 2015
Un día primero te moriste
Cuando la gente se muere, los inmediatos días ha de guardarse un respeto superior al que se les haya dado en vida. Es como decía Chava Flores "Cuando vive el infeliz '¡ya que se muera!' y hoy que ya está en el beliz '¡qué bueno era!'". Los muertos son intocables, aunque de nada les sirva ahora que ya no están. Son chapuceros, y asustan: intimidan con su condición. "Y te va a pasar a ti". La gente le teme a los muertos porque en realidad le temen a la muerte, si el siguiente podría ser yo, si estoy listo, si dejaría algo pendiente, si es que allá a donde vaya cuando muera me van a tratar peor de cómo me trataron aquí, o de cómo yo traté aquí.
Y la verdad es que cuando estabas vivo, entre los otros vivos tenías fama de culero, y te la habías ganado, y no te molestaba. Con orgullo te pavoneabas entre los pasillos, golpeando la espalda de los compañeros que te agradaban, lo mismo que te reías por lo bajo de los que no. Te escuché en ocasiones bajar a inútiles y pendejos a personas que yo respetaba y admiraba profundamente, oí los insultos, personales y profesionales, para después saludarlos con un abrazo y decirles un halago.
Varias veces me pegaste, nunca demasiado fuerte, siempre excusándote en el ejemplo de lo que yo debía de hacer. Otras estallabas de coraje y golpeabas la mesa gritando "¡puta madre, que no!", si veías a alguno de los chicos tocar la puerta y no entrar directamente carcajeabas diciéndole desde el otro lado "Pásale, pinche maricón. ¿para que tocas la puerta?". Fue en ese mismo cuarto que lloraste frente a mí cuando aquella chica que era mi compañera, pero también tu esposa cayó de unas escaleras.
Quedará en mi mente el día que llegaste mariguanísimo a darme clase, pues siempre lo hilé a cuando me dijeron que te habían arrestado por posesión de drogas.
Cuando falleciste no oí nada. Dos días después me llegó como un chisme inconfirmable: nadie decía nada. Tres días después de tu muerte una persona te reconoció oficialmente con un "descanse en paz". No hubo discursos, líneas emotivas o recuerdos inspiradores.
Murió un buen músico. Tal vez no una gran persona, pero sí un pianista capaz.
Aprendí de ti, del músico bueno y del hombre con fama de mamón.
Lo mío son más párrafos, si bien siguen sin haber discursos, líneas emotivas o recuerdos inspiradores.
Descansa en paz.
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